- “Ser periodista en México es un gran honor”, solía decir Villalpando. Esa frase, que lo definía, hoy cobra un nuevo significado entre quienes lo admiraron.
Por: Jaime Torres
El periodismo fronterizo perdió a una de sus voces más firmes y respetadas. Rubén Villalpando Moreno, corresponsal de La Jornada y miembro activo de la Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez (APCJ), falleció este fin de semana, a los 76 años, en el Hospital General Regional No. 6 del IMSS, tras un mes de complicaciones médicas.
Su partida deja un profundo vacío en las redacciones y en la memoria colectiva de quienes vieron en él no solo a un reportero incansable, sino a un defensor del periodismo ético y de la dignidad de sus colegas.
- De Tabasco a Juárez: el viaje de un periodista de convicción
Nacido en Macuspana, Tabasco, Rubén Villalpando llegó a la frontera norte en su juventud, impulsado por la curiosidad y el compromiso con la verdad. En Ciudad Juárez encontró su hogar, su oficio y su causa.
Sus primeros pasos los dio en medios locales como El Fronterizo y El Diario de Juárez, donde comenzó a perfilar un estilo directo, valiente y profundamente humano. En radio compartió micrófono con Luis Carlos Cano en el programa “Los Corresponsales”, espacio que marcó época por su mirada crítica de la realidad juarense.
En 1996 fue nombrado corresponsal de La Jornada, cargo que desempeñó por casi tres décadas. Desde esa trinchera, Rubén documentó los momentos más duros y transformadores de la frontera: la violencia del narcotráfico, la lucha de las trabajadoras de maquila, los feminicidios y las desigualdades que marcan la vida cotidiana en Juárez.
Su pluma, siempre firme, se convirtió en sinónimo de periodismo comprometido y cercano al pueblo.
- Defensor del gremio y pionero en la seguridad social para periodistas

Más allá de la cobertura diaria, Villalpando fue un defensor del bienestar de los periodistas, especialmente de quienes ejercen por cuenta propia.
Participó activamente en el Censo Nacional de Periodistas impulsado durante el actual gobierno federal, y fue una de las voces más persistentes en exigir acceso a seguridad social para reporteros independientes.
Su esfuerzo contribuyó a que cientos de comunicadores pudieran afiliarse al IMSS, marcando un antes y un después en las condiciones laborales del gremio.
“Rubén no solo cubría noticias; luchaba por los derechos de todos los que las contábamos”, expresó Eduardo Borunda, presidente de la APCJ, al confirmar su fallecimiento de este hombre de carácter afable, risa franca y su amor por el debate hicieron de él una presencia entrañable entre colegas.
“Descansa en paz, Rubén Villalpando. Coincidimos en el camino muchas veces, como aquel 13 de marzo de 1992, cuando fue nuestro primer día contratados por Periódico Norte de Ciudad Juárez. Tú llegabas de El Fronte y yo de El Diario, para cubrir la política, una de tus pasiones”, recordó con nostalgia el periodista Javier Arroyo. “Siempre comprometido con el gremio, los derechos humanos y las luchas sociales, dejas con tu partida en luto al periodismo juarense. Seguramente nos volveremos a encontrar. Hasta pronto.”
En redes sociales, el comunicador Manuel del Castillo escribió un mensaje cargado de afecto:v“Querido Rubén, hoy nos dejas un vacío imposible de llenar. Las largas pláticas en Sanborns, con café en mano, quedan grabadas como testigos de tu inteligencia y tu risa franca.
- Periodismo bajo riesgo, pero sin miedo
En una ciudad donde informar ha sido un acto de valentía, Rubén Villalpando enfrentó amenazas, presiones y hostigamientos, sin renunciar nunca a su oficio. Quienes lo conocieron destacan su serenidad ante la adversidad y su firmeza ante el poder. “Decía que callar también es mentir, y él nunca quiso mentir”, recordó un colega que lo acompañó en coberturas de seguridad y política local.
Un hombre de familia, un amigo entrañable
Fuera del ámbito periodístico, Rubén era un hombre sencillo, amante de la charla y del café compartido. Hablaba con ternura de su esposa Diana Delgadillo Díaz, su hija Nidia Abril, y sus nietas Diana Patricia y Nadia, a quienes consideraba su mayor orgullo.
Con frecuencia contaba anécdotas de su natal Tabasco y de sus deseos de viajar a España “solo para caminar sin prisa y escribir sin fecha de entrega”.
- Un legado de verdad y dignidad

“Ser periodista en México es un gran honor”, solía decir Villalpando. Esa frase, que lo definía, hoy cobra un nuevo significado entre quienes lo admiraron.
Su fallecimiento ha generado una ola de condolencias entre reporteros, fotógrafos y comunicadores de todo el país. La Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez anunció que rendirá una guardia de honor y un homenaje póstumo en reconocimiento a su trayectoria, su amistad y su ejemplo.
Rubén Villalpando se marcha dejando una huella profunda: la de un periodista que honró la palabra, defendió la verdad y creyó en la justicia social como razón de su oficio.
“Su vida es ahora parte de la historia viva del periodismo fronterizo”, expresaron varios de sus colegas del gremio que conmovidos dieron el pésame a su familia.
