Los republicanos lograron hacerse este miércoles con la mayoría en la Cámara baja del Congreso estadounidense, arrebatándole el recinto a los demócratas.
A más de una semana de las elecciones de mitad de periodo, y tras una serie de batallas competitivas, los conservadores alcanzaron los 218 asientos necesarios para controlar el cuerpo legislativo de 435 bancas.
Los demócratas, por su parte, cuentan de momento con 210 escaños y acumulan una pérdida neta de 11 asientos respecto a los anteriores comicios.
La victoria en la Cámara de Representantes otorgará a los conservadores la capacidad de dificultar sustancialmente la agenda legislativa del presidente, Joe Biden, a partir de enero -fecha en la que comienza la nueva legislatura- y durante los próximos dos años.
La presidencia de la Cámara de Representantes la ostenta actualmente la demócrata Nancy Pelosi y el Partido Republicano nominó el martes al actual líder de la minoría, Kevin McCarthy, para sucederla a partir de enero.
Desde 2021, los demócratas tienen la mayoría tanto en la Cámara Baja como en el Senado.
Los progresistas lograron asegurarse el control de la Cámara Alta en las elecciones de medio mandato al ganar suficientes escaños para llegar a los 50 senadores sobre un total de 100, una cantidad suficiente porque el voto de desempate recae en manos de la vicepresidenta, Kamala Harris.
A partir de enero, por tanto, el Congreso de EE. UU. estará dividido, con los demócratas al frente del Senado -que desempeña un papel clave, por ejemplo, en la confirmación de cargos gubernamentales- y los republicanos liderando la Cámara de Representantes, que controla todo los relativo a legislación fiscal y presupuesto
