abril 13, 2026
El Paso

Entre cantos y plegarias dan último adiós a estudiante de Mission Early College

Invadidos por un profundo dolor familiares y amigos despidieron al joven Yahir Yamil Amaya Gojara, de 15 años de edad, quien perdiera la vida en un accidente vial la mañana del pasado 17 de noviembre en un camino de terracería, ubicado en un área denominada Rio Bosque, en los linderos del Valle Bajo.

El destacado estudiante de Mission Early College fue sepultado en el cementerio Monte Carmelo, en donde sus seres queridos rindieron un homenaje para celebrar lo que fue su corta vida en este mundo, justo en la víspera del Día de Acción de Gracias.

Entre la dolencia y gratos recuerdos de su existencia los deudos le dieron el último adiós entre las pautas de las notas musicales y alabanzas entonadas por Ana Minjarez, amiga de la familia, quien amenizó la ceremonia luctuosa al tiempo que elevaban sus plegarias por su eterno descanso.

A un lado del féretro su madre Ericka Gojara, acompañada de su hija Yacaranday, devastada y entre lamentos dijo que su hijo es y seguirá siendo: “el amor de mi vida, la luz de mis ojos, la alegría de la casa… mi razón de vivir, y aunque desolada alabó que su retoño estuviera ya con Dios.

De pie y flanqueando el sarcófago, café caoba, donde yacía los restos del joven, la familia permaneció incansable e incrédula del pasaje que estaban viviendo. “Era tan solo un niño lleno de vida y con muchas ganas de seguir viviendo”, dijo uno de los concurrentes.

Previo a la sepultura, los dolientes se acercaban al ataúd para tocarlo y depositar una rosa roja junto al ramo central. Otros recostaban su pecho para estar más cerca  y con voz entrecortada le expresaban lo mucho que lo querían, como su segundo padre Roberto Guerrero, quien con un besó al féretro le dio el último adiós.

“Señor, me has mirado a los ojos sonriendo, has dicho mi nombre…en la arena, he dejado mi barca junto a ti, buscaré otro mar…”, fue uno de los canticos entonados por la gente que despidió al menor en su viaje sin retorno y quien en marzo de este año perdiera a su querida mascota ‘Bolt’, un perro labrador cruzado con rottweiler, el cual lo cuidó durante los últimos 13 años.  

“El era un gran  niño, un modelo de niño… excelente en su escuela. Todos lo recordamos y recordaremos con mucho cariño y siempre vivirá en nuestros corazones”, dijo conmovida la afligida madre, quien al igual que el resto de la familia incluyó el color rojo en su vestimenta, el color favorito de su hijo.

No obstante externó que “el vacio que nos deja con nada se va a llenar, pero sabemos que el tenia un destino que seguir y ese día se llegó. Dios me lo prestó, es misericordioso y yo aprendí mucho de él”, manifestó antes de abordar la limusina de la mortuoria Sunset Funeral Homes, quien brindó los servicios fúnebres.

“Era un jovencito de tan solo 15 años, tan amado por su madre Ericka, mi gran amiga, amado por su hermana Yacaranday, su abuelita Martha, sus tíos  y toda la familia. Al igual que por muchos de nosotros que aunque no llevamos la misma sangre, nos ganó a todos con su amor y simpatía”, dijo trastornada Ana, quien al igual que su esposo Oscar le tenía un gran cariño .

Y es que para todos era un jovencito único en su forma de ser, muy aventurero, disfrutaba la vida al máximo en todo lo que hacía, siempre súper inteligente y dedicado en sus estudios, comentó tras recordar que en varias ocasiones la llegó a llamar tía.

Para su prima Aylin su partida también le dejó un gran vacío, “Yahir era la alegría de la casa, le gustaba competir mucho entre los primos, siempre nos decía de que era el mejor y que era un ganador”, expresó mientras fijaba su mirada al cielo y recordar sus actividades favoritas: jugar futbol y videojuegos.

“No tuve un hermano, solo a mi hermana Arely, pero siempre lo considere como un hermanito. Me duele mucho su ausencia. Me quedo con las buenas memorias, me quedo con nuestras hamburguesas prohibidas , con la soda prohibida, las pizzas, desvelos, con esos recuerdos me quedo”, dijo sollozante.

Su tía María, al igual que su hija Aylin, lamentó el deceso y recordó que el pequeño Yahir perdió a su padre Omar Alberto Amaya cuando tenía dos meses de nacido. “Ahorita está de fiesta su padre recibiendo a su hijo”, describió.

Relató que hace dos semanas su ‘bebé’ como ella lo llamaba, se despertó muy contento diciendo a su madre que había tenido un sueño: mamá que crees?… por fin  pude conocer la voz de mi papá el estaba sentado en la sala y yo me estaba yendo a la escuela y me dijo: como estas m’ijo? como amaneciste? lo que lo llenó de felicidad.

Y siguió: una semana después sucede esto. Que bendición podemos sentir de saber que tal vez su padre decidió que era el momento de llevárselo, dijo sorprendida al describir a Yahir como un joven muy aventurero, de ideas locas, propias de un chico de su edad y deseoso por vivir.

Ese día, mientras su madre se alistaba para llevarlo a la escuela e irse a trabajar, “este chamaco travieso dijo tengo unos 30 o 40 minutos para manejar el jeep literalmente atrás de la casa, ni siquiera a una milla de distancia donde él encontró su destino”, manifestó su tía, luego de agradecer al Creador por haberlo tenido con ellos 15 años de su vida.

Lo que me consuela es que se fue feliz porque hizo algo que él  estaba practicando, algo lo que a él le gustaba hacer… cosas peligrosas, dijo,  al resaltar que así son nuestros jóvenes, al hacérseles fácil las decisiones que toman como este deporte extremo que le arrebató su vida y truncó sus sueños de convertirse en un médico anestesiólogo. 

***Gráfico y fotografía de esquela: Ana Minjarez, fotógrafa y diseñadora profesional

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