Visiblemente trastornado Jorge Rodríguez Medina, narró a detalle la trágica muerte que sufrió su hermano Julían cuando viajaba en un vehículo Ford Mustang, el pasado domingo 5 de enero, cuando se dirigían a una tienda del sector con el fin de comprar comida para la familia en una de las calles de la colonia Melchor Ocampo, en la vecina Ciudad Juárez.
“Yo empecé a gritar: !mamá, mamá mataron a mi hermano, lo mataron! Yo estoy bien, no tengo nada grave, me quieren matar…”, fueron las palabras angustiantes que entre gritos y el llanto que Jorge, hermano mayor del joven Julián Alfredo, transmitió a su madre vía telefónica, en los momentos en que un agente de la policía de investigaciones del estado de Chihuahua, los embestía a balazos.
Explicó que en su recorrido se percataron de la presencia de un sujeto armado, vestido de negro y encapuchado que se encontraba, en el cruce de 21 de Marzo y Juan de la Barrera, al lado de una camioneta blanca, pero que en ningún momento observaron luces características de una unidad de policía, solamente miraron una camioneta blanca.
Manifestó que al acercarse su hermano decidió alejarse por lo que aceleró para atrás y cuando iban de reversa para dar una vuelta en ‘u’ e intentó literalmente girar para continuar su camino escucharon las detonaciones. En segundos el pánico se apoderó de ellos al ser atacados a balazos por el agente que portaba un arma de grueso calibre, un AR-15. Su hermano recibió siete balazos.
“A mi hermano le dieron en la cabeza, no en el pecho, fue un ataque de frente, viendo nuestros rostros”, dijo sumido en la tristeza al rememorar a su hermano. “ Siempre que recuerdo cosas de él recuerdo su rostro y como lo tenía en el pecho suplicándome que lo ayudara”, dijo al lamentar su fallecimiento.
Apuntó que prácticamente lo dejaron morir ya que los paramédicos tardaron 30 minutos para llegar a la escena, tiempo en el cual pasó el suplicio más dolorosos de su vida al ver morir a su hermano en sus brazos. “Se estaba convulsionando y lo dejaron morir, no se vale”.
Expresó que los múltiples disparos fueron para su hermano, para su amigo que estaba con ellos y para él, sin embargo milagrosamente lograron salir ilesos. “No es justo la manera en que lo dejaron morir ya que él aún reaccionaba y tenía un poco de vida”, reiteró entre lágrimas al denunciar los golpes y amenazas que recibieron por parte de los agentes estatales.
“Era un joven dulce con un corazón grande y bondadoso” es como la familia Rodríguez Medina describió al joven Julián, quien fue abatido a tiros por el agente policial, adscrito a la Fiscalía del estado de Chihuahua, en su estadía en Ciudad Juárez,
El paseño, quien recientemente cumplió 19 años, era el hijo menor de la familia, un ciudadano estadounidense y vivía en esta ciudad. “Era un querido hijo, amigo y hermano, además de muy trabajador. Tenía tres trabajos, uno de ellos atendiendo a personas mayores”.
Asimismo sus parientes y amigos lo recuerdan como una persona amable, servicial, cariñoso y que vivió la vida al máximo. Le encantaba estar rodeado de gente y disfrutar de la vida al lado de sus seres queridos.
Debido a la naturaleza de este ‘horrible’ e inesperado incidente, la familia ahora requiere la contratación de un abogado para ayudar con la investigación actual, ya que él era un ciudadano estadounidense asesinado por un oficial de policía mexicano. Ante ello pidió el apoyo de la comunidad para enfrentar los costos del funeral y los honorarios de los abogados.
“Tus donaciones, por pequeñas que sean, marcarán una diferencia significativa”, escribió la familia en la página GoFundMe –https://gofund.me/484bd3bc-, administrada por Jessica Gonzalez. El objetivo es recaudar 20 mil dólares.
Detalló que todas las donaciones se utilizarán para apoyar los servicios conmemorativos de Julian, así como para ayudar a su madre, Lizbeth, con los honorarios de los abogados durante este momento increíblemente difícil.
“Apreciamos profundamente la gran cantidad de amor y apoyo de la comunidad. Continúe manteniendo a nuestra familia en sus pensamientos y oraciones”resalta el texto.
Apenas el año pasado, el hermano mayor estuvo involucrado en un accidente de motocicleta al que por fortuna sobrevivió, pero sufrió heridas graves que requirieron múltiples cirugías reconstructivas faciales con prótesis implantadas en su cara.
“Es por esa razón que utilizó pasamontañas, una capucha táctica de libra”, dijo luego de los cuestionamientos que recibiera por la policía. “Tengo una fractura en el cráneo, en todo mi rostro tengo clavos colocados durante la operación”, dijo Jorge al hablar de su fractura.
Indicó que el usar un pasamontañas le ayudará a soportar el dolor ahora agravado por el clima frío. Esa mañana, su hermano, quien viajaba en el asiento del pasajero llevaba la prenda que le cubría la cabeza, pero el policía, presunto homicida de Julián, lo consideró sospechoso.
En sus primeras declaraciones Jorge afirmó que el oficial, identificado como Arturo Iván V.S., en ningún momento les marcó el alto ni se identificó como policía. Repentinamente alzó su arma y apuntó a matar.
A siete días de su muerte sus parientes no dan crédito a lo sucedido y exigen justicia al gobierno de Chihuahua para que este crimen no quede impune. “…que te amo mucho que eres mi niño.Todos aquí saben lo mucho que me importabas”, dijo abatido por la desgracia familiar.
Actualmente el agente K9, especializado en la búsqueda de personas desaparecidas esta detenido en un reclusorio estatal en espera de una audiencia.
El miércoles 8 de enero, la Fiscalía General del Estado (FGE), solicitó la vinculación a proceso por el delito de homicidio simple, por lo que se dijo que de encontrarse culpable, el oficial podría recibir una sentencia de 6 a 10 años y tres meses de prisión. Este lunes 13 de enero se celebrará otra audiencia donde se definirá su situación jurídica..
