abril 17, 2026
El Paso

Busca EU y México frenar al gusano barrenador


Washington.
– Judy McCullough, ganadera de Wyoming, aún recuerda la sangre rociada en las paredes del establo, el olor a alquitrán quemado y el miedo a encontrar un gusano anidado en la piel abierta de una vaca.

Hace más de 70 años, cuando McCullough era una niña en el rancho ganadero de su abuelo, el gusano barrenador incitaba al espanto. Se alimentaba de la carne del ganado vivo, ponía huevos en las heridas abiertas y mataba a los animales si no se trataba.

Los ganaderos recurrieron a una serie de medidas preventivas: aerosoles de pesticidas nocivos, descornar y castrar a los terneros en los meses más fríos, en los que las larvas del gusano barrenador no podían sobrevivir, y marcar con una mezcla de alquitrán para reducir al mínimo las heridas en carne viva.

“No hay nada más desagradable que este gusano”, dijo McCullough, de 79 años, recordando las secuelas de un sangriento descornado. Destacó el cuidado que la gente “tenía de las heridas, incluso en ellos mismos”, dado que la mosca podía ser igualmente mortal para los humanos.

Desde la década de 1970, el gusano barrenador ha permanecido en gran medida fuera de Estados Unidos, mantenido a raya por una campaña de erradicación que ha evitado la pérdida a gran escala de ganado y animales silvestres y le ha ahorrado a la industria ganadera 2300 millones de dólares al año, según una estimación del gobierno. Pero tras atravesar una barrera biológica en Panamá en 2022, ha aumentado el riesgo de que el parásito carnívoro regrese, lo que ha impulsado a Estados Unidos y México a invertir en mayores contramedidas biológicas, vigilancia, detección e investigación científica.

Los esfuerzos reflejan una lucha por hacer frente a una amenaza potencialmente letal cuya propagación podría tener ramificaciones de gran alcance. La industria ganadera ya se enfrenta a los elevados precios de los piensos, a la sequía y a la consolidación. Y como el apetito del gusano barrenador no se limita a la carne de res, su regreso podría infectar a otros animales de granja, animales silvestres como ciervos y conejos, animales domésticos e incluso personas.

Exfuncionarios con experiencia en la erradicación del gusano barrenador del ganado advirtieron que las reducciones de plantilla y los recortes en investigación agrícola del gobierno de Trump podrían complicar su intento de acabar con el parásito. Más de 1300 trabajadores del Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas del Departamento de Agricultura, o APHIS por su sigla en inglés, aceptaron la oferta de indemnización por despido del gobierno a principios de este año, incluidos 300 empleados de los servicios veterinarios.

Tanya Espinosa, vocera del APHIS, dijo que el organismo había eximido de la congelación de contratación a puestos críticos, como los veterinarios, y que el equipo del gusano barrenador había aumentado de tamaño. Pero no respondió directamente a una pregunta sobre si alguno de los recortes de empleo afectó a empleados que trabajaban en la erradicación del gusano barrenador.

Kevin Shea, exadministrador del APHIS, dijo que la simple sustitución de trabajadores puede no ser una solución adecuada. “No es solo el número. Es la experiencia”, dijo. “El gusano barrenador es algo bastante especializado, ¿cierto? No hay mucha gente que lo conozca o que haya trabajado alguna vez en él, y si pierdes a quien tiene esa experiencia, eso es un gran problema”.

 

 

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