El Paso, Texas.– En medio de la incertidumbre generada por el cierre parcial del gobierno federal, la congresista **Verónica Escobar** reunió a representantes de cooperativas financieras, organizaciones sociales y empleados federales para coordinar una red de ayuda que amortigüe el impacto económico en la región.
El encuentro, realizado en el noreste de la ciudad, se enfocó en ofrecer soluciones inmediatas a las familias que dependen de un cheque federal y que esta quincena no recibirán su pago. Escobar explicó que su prioridad es “asegurar que ningún hogar de El Paso enfrente una crisis por falta de ingresos”.
“Tenemos aliados locales que están respondiendo con solidaridad. Desde préstamos sin interés hasta programas para cubrir servicios esenciales, queremos que la comunidad sepa que hay alternativas”, dijo la legisladora demócrata.
La reunión fue organizada por la oficina de la congresista en conjunto con Proyecto Amistad, y contó con la participación de instituciones como GECU, FirstLight Federal Credit Union y el Kelly Center for Hunger Relief, entre otras.
Estas agencias acordaron abrir líneas de crédito de emergencia, asesorías financieras sin costo y asistencia alimentaria para los empleados afectados.
“No queremos que la gente espere a que pase la tormenta. Si se comunican con nosotros temprano, podemos ofrecerles opciones para mantener sus pagos al corriente y evitar daños financieros”, señaló Claudia Torres, representante de GECU.
Según datos de la oficina de Escobar, cerca de 18,000 empleados federales asignados al condado de El Paso podrían verse afectados si el cierre se prolonga. Entre ellos se incluyen civiles y militares de Fort Bliss, así como personal de CBP, ICE, TSA y otras agencias federales.
“Cada día sin pago significa una preocupación más para miles de familias. Nuestra comunidad depende de esos ingresos para sostener su economía local”, advirtió Escobar.
La congresista lamentó que las negociaciones en el Congreso permanezcan estancadas. “En cierres anteriores no se levantaban las sesiones hasta lograr un acuerdo. Hoy vemos a un sector político sin voluntad de resolver”, criticó.
Entre los asistentes se escucharon testimonios de empleados que viven con angustia la falta de salario.
Teresa López, empleada del Departamento de Agricultura, contó que ya tuvo que aplazar el pago de su hipoteca.
“Mi esposo también trabaja para el gobierno y ahora ninguno de los dos cobramos. Estamos tratando de mantenernos positivos, pero es difícil.”
José Ramírez, agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), señaló que el apoyo comunitario “da un respiro, pero no resuelve la raíz del problema”.
“Lo que necesitamos es que el Congreso y la Casa Blanca lleguen a un acuerdo. Nosotros seguimos trabajando, pero sin recibir un dólar.”
En un gesto de empatía, Escobar informó que renunció temporalmente a su salario mientras dure el cierre, medida que notificó formalmente a la Dirección Administrativa de la Cámara de Representantes.
“No puedo aceptar mi pago mientras miles de familias de mi distrito están sufriendo. Esto no se trata de política, se trata de humanidad”, expresó.
La congresista recordó además que su propio esposo, empleado federal, también ha dejado de recibir su cheque. “Esto lo estamos viviendo en carne propia”, añadió.
La oficina de Escobar difundió un listado actualizado de recursos financieros, programas alimentarios y servicios de emergencia disponibles para los empleados federales afectados, con información sobre cómo solicitar ayuda o comunicarse con las cooperativas locales.
“Esta crisis demuestra que El Paso sabe unirse cuando más se necesita. Seguiremos trabajando hasta que cada empleado reciba lo que le corresponde”, afirmó la legisladora.
Mientras tanto, la comunidad fronteriza continúa organizándose para resistir las consecuencias de un cierre que, más allá del debate político,ya golpea directamente a los hogares y a la economía local.
