Diario NY
La administración del presidente Donald Trump ha gastado $40 millones de dólares en deportar a 300 inmigrantes a terceros países en el último año, según un informe publicado por los demócratas que integran el comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.
De los 300 inmigrantes deportados a países que no son los suyos, 250 eran venezolanos enviados a El Salvador en marzo de 2025, y el resto, 51 personas cuya nacionalidad no se establece, fueron enviados a otros cuatro países, la mayoría a Guinea Ecuatorial y Eswatini.
El informe de 30 páginas critica que, en muchos casos, Estados Unidos podía haber expulsado a estas personas a sus países de origen, y señala que más del 80% de esos deportados a terceros países “ya han vuelto a sus países de origen o están en proceso de hacerlo”.
“En algunos casos, EE.UU. pagó para enviar a migrantes a terceros países para después volver a pagar para enviarlos a su país natal”, agrega.
Los senadores demócratas advirtieron de que el Gobierno busca activamente retirar el estatus legal a miles de inmigrantes en EE.UU. suspendiendo beneficios como el TPS (estatus de protección temporal) o el permiso humanitario, “lo que incrementa el riesgo de que se amplíen las deportaciones a terceros países”.
El informe concluye que esas operaciones son caras e ineficientes, suponen un despilfarro, financian “a gobiernos corruptos sin supervisión”, circunvalan el derecho migratorio de EE.UU. y se caracterizan por la falta de transparencia tanto en los acuerdos como en el cumplimiento de estos por parte de los terceros países.
