- Un estudio revela que los exoesqueletos para el entorno laboral deben ser más prácticos y fáciles de usar
EL PASO, Texas (16 de junio de 2026) – Los exoesqueletos vestibles pueden ayudar a reducir la tensión física en el lugar de trabajo y proteger a los empleados de lesiones; sin embargo, esta tecnología aún no ha logrado una adopción generalizada. Un nuevo estudio publicado en *PLOS One* por ingenieros de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP) podría explicar la razón: la tecnología sigue siendo demasiado compleja y aparatosa para el uso diario.
“Nuestra investigación sugiere que un factor crítico que influye en el éxito de los exoesqueletos podría estar pasando desapercibido: la facilidad con la que se pueden montar, colocar y quitar”, afirmó Arunkumar Pennathur, Ph.D., investigador de la UTEP y líder del estudio. “Es posible que los exoesqueletos que triunfen en el entorno laboral no sean los más sofisticados, sino aquellos que un trabajador realmente pueda ponerse de manera rápida y correcta”.
Pennathur es profesor asociado en el Departamento de Ingeniería Industrial, de Manufactura y de Sistemas, y dirige un laboratorio de la UTEP centrado en el rendimiento y el comportamiento humano. Uno de sus objetivos es ayudar a los trabajadores de sectores que implican un gran esfuerzo físico, como la atención sanitaria, la manufactura y la construcción.
El estudio evaluó cuatro sistemas de exoesqueletos laborales disponibles actualmente en el mercado —Ironhand, Chairless Chair, Skelex y Laevo— y analizó el tiempo que tardaban los participantes en montar, colocar, quitar y desmontar cada dispositivo. El equipo de la UTEP también examinó el número de pasos del procedimiento, la cantidad de piezas involucradas y los problemas de usabilidad que los usuarios encontraban durante la preparación.
Descubrieron que el dispositivo más sencillo requería 39 pasos para su preparación, mientras que el más complejo necesitaba 110. Cada paso adicional aumentaba el tiempo necesario para completar el proceso —con tiempos de montaje que oscilaban entre seis minutos y medio y 25 minutos—, al tiempo que los problemas de usabilidad ralentizaban aún más el desempeño, registrándose tasas de fallo de hasta el 49 % en uno de los dispositivos.
“Un dispositivo que resulta útil desde una perspectiva biomecánica no sirve de nada si tarda media hora en montarse o si requiere de una segunda persona para colocárselo”, señaló Pennathur.
El estudio se llevó a cabo en un entorno de laboratorio, contando con estudiantes de ingeniería como participantes y disponiendo de tiempo suficiente para realizar las pruebas. «El siguiente paso lógico es probar estos dispositivos en condiciones reales: con trabajadores reales, bajo presión de tiempo, en entornos ajetreados y con un uso continuo durante toda una jornada laboral, situaciones en las que el tiempo de preparación empieza a suponer un coste económico importante», afirmó Jessica Sanchez-Balandran, autora principal del estudio.
El equipo espera que sus hallazgos sirvan de guía para la próxima generación de diseños de exoesqueletos, orientada a fabricantes que buscan trasladar esta tecnología del laboratorio de investigación al entorno laboral. Señalaron que, aunque un exoesqueleto reduzca eficazmente la tensión física, los trabajadores podrían mostrarse reticentes a utilizarlo si el proceso de preparación requiere mucho tiempo, resulta confuso o es propenso a errores. En consecuencia, la usabilidad constituye un obstáculo fundamental para su adopción en el lugar de trabajo.
Pennathur declaró: «Nuestro mensaje para los diseñadores es el siguiente: reduzcan el número de pasos, eliminen la necesidad de herramientas especiales y de tomar medidas corporales, incorporen conexiones autoalineables, ofrezcan señales claras que confirmen que el ajuste es correcto y asegúrense de que una sola persona pueda realizar todo el proceso por sí misma».
En la investigación participaron las estudiantes de la UTEP Alejandra Martinez Fernandez y Laura Tovar, así como la profesora asociada Priyadarshini Pennathur, doctora en la materia.
