EL PASO, Texas.— La nueva política del gobierno del presidente Donald Trump contra el llamado “turismo de nacimiento” mantiene en un estado de angustia e incertidumbre a familias de la región fronteriza de El Paso y Ciudad Juárez, particularmente a padres que cuentan con visas de turista o de cruce local y cuyos hijos nacieron en Estados Unidos.
El temor entre las familias es que las nuevas medidas puedan derivar en la cancelación de sus visas cuando intenten ingresar al país, aun cuando durante años hayan utilizado sus documentos para cruzar regularmente la frontera por motivos familiares, escolares, comerciales o turísticos.
La preocupación aumentó después de que el Departamento de Estado anunciara una estrategia más agresiva para identificar y sancionar a personas que, según las autoridades estadounidenses, utilizan visas de no inmigrante con el propósito de ingresar al país para dar a luz.
En un comunicado, el Departamento de Estado afirmó que, bajo el liderazgo del presidente Trump y del secretario de Estado Marco Rubio, el gobierno está utilizando “todas las herramientas disponibles” para proteger la integridad de la ciudadanía estadounidense, garantizar que las visas de no inmigrante sean utilizadas únicamente para los fines legales para los que fueron otorgadas y combatir el turismo de nacimiento.
La administración sostiene que la ciudadanía estadounidense no debe convertirse en un beneficio que pueda obtenerse mediante el uso calculado o fraudulento de las leyes migratorias.
- Crean fuerza especial contra el turismo de nacimiento
Como parte de esta estrategia, el Departamento de Estado anunció la creación de una Fuerza de Tarea para la Prevención del Turismo de Nacimiento (Birth Tourism Prevention Task Force).
De acuerdo con la dependencia, este grupo revisará las actividades de personas que poseen visas estadounidenses alrededor del mundo con el objetivo de identificar posibles casos de turismo de nacimiento y tomar medidas contra quienes participen o faciliten estas prácticas.
La fuerza de tarea también analizará y cruzará información disponible dentro del Departamento de Estado y otras agencias federales, incluido el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Según el gobierno estadounidense, esta coordinación permitirá revisar historiales de viajes de personas provenientes de diferentes países y detectar patrones que puedan indicar que una persona utilizó su visa con un propósito distinto al declarado.
El Departamento de Estado asegura que la nueva fuerza de tarea ya ha revocado más de 600 visas de ciudadanos extranjeros en distintas partes del mundo como parte de esta ofensiva.
La dependencia también recordó que, generalmente, las visas pueden ser revocadas cuando existen indicios de que una persona podría haber dejado de cumplir con los requisitos para conservarlas.
Además, el secretario de Estado cuenta con una amplia autoridad discrecional para revocar visas, facultad que la administración Trump asegura estar dispuesta a utilizar para proteger la seguridad nacional y la integridad del sistema migratorio.
- El gobierno asegura que existe una industria millonaria
En su comunicado, el Departamento de Estado sostiene que el turismo de nacimiento se ha convertido en una industria con fines de lucro.
Según la dependencia, existen personas y empresas que se presentan como doulas, parteras o asesores de bienestar y que ofrecen abiertamente servicios para viajar a Estados Unidos a dar a luz.
Estos servicios, afirma el gobierno, pueden incluir asesoría para obtener visas, organización de viajes y arreglos con hospitales.
Las autoridades también aseguran haber identificado casos en los que intermediarios habrían utilizado documentos médicos falsificados o preparado a solicitantes para ocultar el verdadero propósito de sus viajes ante las autoridades migratorias.
El Departamento de Estado afirma que algunas empresas incluso promocionan sus servicios utilizando conceptos como una “ciudadanía automática” o un “futuro sin fronteras”.
La administración Trump sostiene que este fenómeno no se limita a una región o nacionalidad específica y que existen casos provenientes de diferentes partes del mundo.
- Los casos de fraude que utiliza el gobierno como argumento
Para justificar la nueva ofensiva, el Departamento de Estado presentó varios casos que, según las autoridades, demuestran cómo algunas personas habrían utilizado información falsa para obtener visas y posteriormente viajar a Estados Unidos para dar a luz.
Uno de los casos corresponde a una pareja que habría utilizado como argumento para sus viajes la asistencia a una conferencia y unas vacaciones de compras. Según el gobierno, en realidad viajaron para dar a luz a dos hijos en Estados Unidos.
Las autoridades aseguran que la pareja proporcionó información falsa en dos solicitudes de visa y que, durante la segunda solicitud, ocultó que ya tenía un hijo.
Sus visas fueron revocadas.
En otro caso, una funcionaria de un gobierno extranjero solicitó una visa para realizar un viaje oficial de aproximadamente una semana. Sin embargo, de acuerdo con el Departamento de Estado, permaneció tres meses en Estados Unidos y dio a luz antes de regresar a su país.
También fue revocada su visa.
Un tercer caso involucra a una persona que solicitó una visa argumentando que viajaría de vacaciones a Orlando. Según las autoridades estadounidenses, terminó viajando a Los Ángeles y dio a luz apenas cinco días después de su llegada.
El Departamento de Estado también revocó esa visa.
- La preocupación llega a El Paso
Aunque el gobierno estadounidense enfoca su mensaje en combatir casos de fraude y personas que deliberadamente utilizan una visa con un propósito distinto al autorizado, el anuncio ha generado preocupación entre familias de la frontera.
En El Paso y Ciudad Juárez, donde miles de personas cruzan diariamente por motivos laborales, educativos, familiares y comerciales, la posibilidad de que una visa sea cuestionada o revocada representa una preocupación particularmente seria.
Padres de familia cuyos hijos nacieron en Estados Unidos se preguntan si las nuevas medidas podrían afectar su vida cotidiana.
“¿Qué vamos a hacer si nuestros hijos estudian allá?”, es una de las preguntas que más se repite entre las familias que dependen del cruce fronterizo.
Para algunos padres, la preocupación va mucho más allá de perder un documento migratorio.
Significaría no poder llevar a sus hijos a la escuela, recogerlos al terminar las clases, acudir a reuniones con maestros, asistir a presentaciones, participar en actividades deportivas o responder ante una emergencia.
Una madre de familia de la región describió recientemente la angustia que siente desde que comenzaron a conocerse las nuevas medidas.
Con voz entrecortada, explicó que uno de sus mayores temores es no poder acompañar a sus hijos en momentos importantes de su vida escolar.
“Uno piensa en todo lo que puede perderse. No solamente es cruzar. Es llevarlos a la escuela, estar en sus actividades, hablar con sus maestros. Son nuestros hijos”, expresó.
La incertidumbre, aseguran algunas familias, ha provocado que incluso quienes no han tenido problemas en los puentes internacionales comiencen a preguntarse si podrán continuar con su rutina.
- Una comunidad que vive entre dos países
La situación tiene una dimensión especial en la frontera.
Para miles de familias de Ciudad Juárez y El Paso, la frontera no representa una división absoluta entre dos mundos, sino una línea que cruzan diariamente para mantener unida su vida familiar.
Hay niños que viven en México y estudian en Estados Unidos; padres que trabajan de un lado de la frontera y viven del otro; familias que tienen médicos, escuelas, negocios y familiares en ambos países.
Por ello, cualquier cambio en las políticas de visas puede tener consecuencias inmediatas en su vida cotidiana.
El temor que ahora existe entre algunas familias es que la revisión de los historiales de viaje y las nuevas herramientas anunciadas por el Departamento de Estado terminen generando mayor escrutinio en los puertos de entrada.
- El gobierno advierte: las consecuencias pueden ser permanentes
El Departamento de Estado fue contundente al advertir que los extranjeros que deliberadamente proporcionen información falsa sobre el propósito de su viaje podrían quedar permanentemente impedidos de obtener una visa estadounidense o ingresar al país.
La administración también señaló que las personas que participen en el abuso del sistema de visas, así como quienes ayuden a facilitarlo, podrían perder sus visas, su acceso a Estados Unidos y sus posibilidades futuras de ingresar legalmente al país.
“Esto es solamente el comienzo”, advirtió el Departamento de Estado al cerrar su comunicado.
Para las familias de la frontera, sin embargo, la preocupación inmediata es mucho más sencilla y personal.
No quieren convertirse en parte de una estadística ni de una disputa política. Quieren seguir llevando a sus hijos a la escuela. Quieren poder estar presentes en sus actividades.
Quieren cruzar legalmente una frontera que han cruzado durante años. Y, sobre todo, quieren saber si mañana podrán seguir haciéndolo.
Mientras el gobierno federal intensifica su campaña contra el turismo de nacimiento y las autoridades migratorias cuentan con nuevas herramientas para identificar posibles abusos, las familias fronterizas permanecen a la espera de mayor claridad.
En El Paso, la pregunta continúa flotando entre padres y madres que viven entre dos países:
¿Podrán seguir cruzando para acompañar a sus hijos, o tendrán que comenzar a acostumbrarse a ver la frontera desde el otro lado?
