By OLGA R. RODRIGUEZ y ELLIOT SPAGAT
SAN FRANCISCO — Los reclutadores del gobierno de Florida se enfocaron en la iglesia católica del Sagrado Corazón en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, en busca de solicitantes de asilo que pudieran trasladar desde su bullicioso refugio de migrantes hasta la capital de California en aviones privados financiados por los contribuyentes de Florida.
Con o sin intención, los reclutadores enviados por el gobernador de Florida, el católico Ron DeSantis, infundieron un elemento de su propia religión en su última medida sobre inmigración, la cual ha suscitado fuertes críticas del obispo católico de El Paso.
“Sin entrar en detalles políticos, parece claro que fueron utilizados no por la preocupación por los migrantes, sino como parte de un esfuerzo por dejar en claro una postura política”, dijo el obispo Mark Seitz a The Associated Press el miércoles.
Seitz dijo que muchos de los migrantes que llegan a Estados Unidos no conocen la geografía, incluyendo qué tan lejos se encuentra una ciudad o estado de otro, y simplemente están impacientes por seguir adelante.
“Si lo que se pretende es ayudar a una persona que necesita llegar a un determinado destino donde tiene un patrocinador, donde tiene un trabajo o algo por el estilo, es un acto admirable”, dijo Seitz. “Pero si se les traslada simplemente para utilizarlos con fines políticos, es repudiable. Se está llevando a una persona que ya lo ha perdido todo, todo. No tienen nada, ni siquiera una nación que puedan llamar realmente suya porque han tenido que huir de ella. Y luego son utilizadas para sus propios fines: Eso no es moralmente aceptable”.
Cuando se le preguntó sobre las críticas del obispo, el portavoz de DeSantis, Jeremy Redfern, dijo que las declaraciones anteriores del gobernador “se sostienen por sí mismas”.
DeSantis promulgó en mayo una iniciativa que destina hasta $12 millones de dólares para los vuelos de migrantes, como los dos que Florida financió el año pasado desde San Antonio hacia la lujosa isla de Martha’s Vineyard, en Massachusetts.

El hombre no sabía dónde quedaba el motel, pero Maynard sospecha que se encontraba en Deming, Nuevo México, el sitio desde donde despegaron los vuelos con destino a Sacramento. La familia regresó a la iglesia.
Un pasajero que viajó en el primer vuelo llamó al migrante venezolano para decirle que lo habían engañado, comentó Maynard.
Le dijo que no fuera porque era una farsa, que no había empleo ni alojamiento ni comida, que simplemente los habían dejado en medio de la nada, en una iglesia, y que nadie sabía lo que estaba pasando, de acuerdo con Maynard.
La iglesia del Sagrado Corazón es un conocido albergue, sobre todo entre los venezolanos. Es un indicador de la gran cantidad de organizaciones católicas a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos, desde San Diego hasta Brownsville, Texas, que proporcionan comida, duchas, alojamiento y transporte a los migrantes que buscan descansar antes de partir hacia sus destinos finales en Estados Unidos.
De momento se desconoce si el Sagrado Corazón es el único sitio al que acudieron los reclutadores de Florida. Maynard dijo que no sabía de ningún otro.
“Es sumamente inhumano que alguien juegue contigo de esa forma porque nadie tomó en cuenta que se trata de seres humanos y que se jugó con ellos”, afirmó Maynard.
La oficina de DeSantis ha enfatizado que su contratista llevó de forma segura a los migrantes a Caridades Católicas de Sacramento Inc., la cual se ubica en la diócesis de California. La organización benéfica no ha respondido a las solicitudes de comentarios por parte de la AP.
Seitz aplaudió la respuesta de Caridades Católicas. “La forma en que la gente es recibida aquí en la frontera es inspiradora”, dijo. “Caridades Católicas no estaba informada, pero dio un paso al frente y los recibió, y esa es la buena noticia en todo esto”.

