“¡Estoy muy feliz!”, externó emocionada Antonia “Toñita” Morales, una de las dos residentes que quedaron en el emblemático Barrio Duranguito, luego de que el juez Patrick García, del Tribunal del Distrito Judicial 384, del Condado de El Paso, estampara su firma para dar fin a la demanda interpuesta por el historiador de arte Max Grossman contra la Ciudad, en un litigio que se prolongó por seis años.
Con la signatura del juez García oficialmente se pone fin a la demanda interpuesta por Grossman, quien también estuvo de acuerdo en que concluye el requerimiento encauzado para evitar la destrucción del vecindario ante la pretensión de las autoridades de construir una arena multiusos, durante la administración del ex alcalde Dee Margo.
“Acepté poner fin a mi litigio cuando la Ciudad firmó un Acuerdo de la Regla 11, retirando el permiso arqueológico emitido por la Comisión Histórica de Texas bajo el Permiso No. 8525. Ese permiso habría permitido a la Ciudad demoler los edificios dentro de la “Huella de la Arena”, dijo Grossman a través de una carta enviada a los medios de comunicación.
Afirmó que ahora que la guerra ha terminado, la Ciudad debe apoyar el establecimiento de un Distrito Histórico del Registro Nacional en el Centro de El Paso para que los edificios históricos de Duranguito sean elegibles para generosos créditos fiscales federales y estatales. “Sólo entonces podrán venderse los edificios a inversionistas que los restaurarán y les devolverán un uso productivo”.
Y es que junto con su compromiso de firmar un Acuerdo de la Regla 11, la Ciudad acordó reabrir la calle Chihuahua, entre Paisano y Overland, y empujar hacia atrás el cerco a las aceras adyacentes, restableciendo un derecho de paso que data del Plan de 1859.
“Espero ver que esto suceda rápidamente y confío en que el administrador municipal interino Westin lo logrará”, expresó el historiador de arte, al resaltar que la cuestión de la arena costó las carreras de numerosos políticos y personal de la Ciudad, que lucharon en vano por un despilfarro que estaba condenado al fracaso desde el principio.
A pesar de la embestida gubernamental presionada por fuertes grupos económicos, los promotores por la conservación del barrio nunca perdieron la esperanza y con la ayuda de varios representantes de la Ciudad el Concejo municipal votó a favor de abandonar Duranguito como sede de un estadio deportivo de usos múltiples, que a decir de Grossman era un proyecto desastroso impulsado por desarrolladores locales y sus aliados políticos que empleó la expropiación, desplazó a más de tres docenas de personas y habría desaparecido más de $300 millones por encima del presupuesto”.
“Contraté a Frank Ainsa como mi abogado principal en octubre de 2016, hace casi siete años, y la Ciudad comenzó el litigio el 2 de mayo de 2017. La batalla legal se extendió a numerosos tribunales de todo Texas, incluida la Corte Suprema de Texas y cuatro tribunales de Apelaciones de Distrito”, apuntó.
Trabajo de décadas
Aunque la comunidad involucrada ya esperaba el veredicto, sin duda la firma del juez García otorgó la paz que esperaban desde hace mucho tiempo. “Valió la pena toda esta lucha”, dijo Toñita al tiempo que recordaba cada uno de los episodios del caso.
“Yo me tengo que sentir mejor porque todo el trabajo realizado a lo largo de todo este tiempo lo hicimos siempre por conservarlo. Yo nunca estuve de acuerdo en que nos quisieran sacar de aquí”, externó al recordar su llegada a este barrio hace más de 40 años.
Dijo que recién se cambió a este vecindario, observó que las familias vivían en condiciones insalubres e inseguras. Era asolado por delincuentes y la presencia de mujeres de la vida galante, que eran un mal ejemplo para los niños.
Manifestó que ante ello encabezó una serie de acciones tendientes a poner orden y limpiar las calles aledañas para darle una nueva imagen. “Con la ayuda de los vecinos y de un policía, Alberto Machorro, que nos trajo una troca para tirar toda la basura y escombros logramos limpiar calles y callejones. Los delincuentes del sector me dijeron que se iban porque ya no había vida ni negocio ahí y les dije párense ahí y les di la bendición”, dijo sonriente.
Toñita, al igual que su vecina de al lado, espera que pronto abran la calle Chihuahua y empiecen las obras de remodelación. “Por lo pronto trabajadores de la Ciudad ya empezaron a retirar los anuncios y carteles que estaban adheridos a las vallas y entregarlos a sus autores”, dijo.
En un recorrido realizado por El Diario de El Paso este sábado se apreció aún la presencia del enrejado y candados puestos en las puertas. “Me da gusto que ya vayan a retirar todo esto y abran la calle para que todo vuelva a la normalidad y le dé vida al vecindario”, dijo un comerciante del sector.
Buscan alternativas
En una entrevista realizada en junio del presente año el historiador David Romo, vicepresidente del recién creado Proyecto Regeneración, agrupación dedicada a la revitalización de las comunidades históricas del barrio, dijo que trabajan con residentes del vecindario con el fin de crear y seguir desarrollando un plan alternativo generado por la comunidad para la restauración.
“Hay nuevas energías en la organización, toda una generación que quiere trabajar y ha ‘puchado’ intensamente durante muchos años y de todas las edades”, dijo visiblemente emocionado.
Indicó que uno de los objetivos que perseguirá la nueva organización es buscar fondos federales para la compra de los edificios que se encuentran vacíos en este barrio.
“El primer edificio que queremos comprar es la vecindad donde vive ‘Toñita’ Morales… después seguirán otros”, dijo el hombre, que ha documentado la historia de la ciudad durante años.
La vecindad, en donde ha vivido en las últimas décadas la defensora del barrio, es propiedad del empresario Woody L. Hunt, uno de los propietarios de Mountain Star Sports Group, el único bien privado de la zona. El resto es propiedad de la Ciudad, apuntó.
De acuerdo con los dirigentes de la asociación, se planea encabezar proyectos para crear viviendas de bajos ingresos, patrimonio histórico y otras maneras de atender las necesidades de sus residentes, al mismo tiempo que promueve el significado cultural de Duranguito.
El Proyecto Regeneración considera que la participación directa de los residentes del Sur de El Paso en el proceso de toma de decisiones es de primordial importancia para cualquier plan de mejora del barrio.
En su carta Grossman agradeció a todos y cada uno de los participantes que contribuyeron al salvamento del barrio histórico, entre éstos funcionarios de Gobierno, líderes de organizaciones civiles y políticas, comerciantes, fundadores y ciudadanos en general que con su voz y escritos enviados a los medios de comunicación prestaron su tiempo y esfuerzo para salvaguardar a Duranguito.
“Deseo agradecer, de todo corazón, a mi querido amigo J.P. Bryan por financiar el litigio. Es un hombre extraordinario y somos afortunados de tener de nuestro lado a un defensor tan comprometido de la preservación histórica. Gracias también a las muchas otras personas que contribuyeron a los costos del litigio”.
De igual forma lo hizo con Romelia Mendoza y su hija Soledad, y a Toñita Morales por su valentía y determinación cuando su vecindario estaba amenazado por la destrucción.
Deseo agradecer a los miembros de mi equipo legal por su trabajo excepcional: Frank S. Ainsa, Jr., Carlos Cárdenas, Harriet O’Neill, Lisa Bowlin Hobbs, Eduardo Cadena, Wallace Jefferson y Chantel Crews.
Asimismo a David Dorado Romo y a los miembros de Paso del Sur que trabajaron duro para proteger a Duranguito, especialmente durante la fase inicial de la crisis, cuando saltaron encima de las excavadoras y se enfrentaron a decenas de policías antidisturbios, y luego vigilaron sobre el barrio día y noche para evitar más desplazamientos y destrucción.
En el escrito reconoció también a las Naciones Nativas Americanas que vinieron a Duranguito y afirmaron su presencia en tierras que originalmente habían pertenecido a los Mansos y luego a los Apaches Mescaleros, entre otros.
Con la resolución judicial la Ciudad acordó retirar su permiso arqueológico de la Comisión Histórica de Texas, que habría permitido la demolición de todos los edificios en el espacio propuesto anteriormente para la arena multiusos.
