abril 18, 2026
El Paso

Crecen temores en El Paso por ataques de estudiantes con trastornos violentos en las aulas

La seguridad dentro de los planteles escolares del Distrito Escolar Independiente de El Paso (EPISD) volvió a ser cuestionada tras una serie de incidentes protagonizados por estudiantes con trastornos violentos que requieren medicación para controlar su comportamiento. Maestros y padres aseguran que, lejos de ser casos aislados, los episodios se han convertido en un problema recurrente que mantiene en alerta a la comunidad educativa.

Uno de los hechos más graves ocurrió el pasado 22 de agosto en Irvin High School. Según reportes, un estudiante que no había tomado la dosis médica recetada sufrió una crisis y atacó a su maestra con puñetazos en el rostro. Al intentar intervenir, un guardia de seguridad resultó herido luego de que el menor le clavara en dos ocasiones una pluma en la cabeza, lo que obligó a hospitalizarlo.

El mismo alumno, relataron testigos, amenazó con matar a sus compañeros si denunciaban el hecho. Uno de ellos logró huir del salón, aunque fue perseguido por el atacante, y pudo dar aviso a otros adultos para controlar la situación. Actualmente, el estudiante fue transferido a la Academia Delta, un centro especializado para jóvenes con historial de conductas violentas.

“Mi hija me dijo que pensó que no saldría con vida ese día. Esa no es la experiencia que debería tener en una escuela”, afirmó otra madre de una estudiante. Otro padre agregó: “No tenemos nada en contra de estos muchachos, pero el distrito debe garantizar que el resto de los alumnos y los maestros estén protegidos”.

El sindicato local de la Federación Americana de Maestros, encabezado por Ross Moore, ha elevado la presión sobre las autoridades educativas. “Mis miembros no son sacos de boxeo, son educadores. La administración tiene la obligación de protegerlos. Este año, la seguridad de los maestros se ha convertido en nuestra prioridad principal”, declaró.

Moore insistió en que se necesitan protocolos más estrictos, incluyendo la identificación temprana de alumnos en riesgo, el cumplimiento de las recomendaciones médicas y sanciones más claras en caso de ataques. “El distrito no puede limitarse a reaccionar después de cada incidente, debe actuar antes”, subrayó.

El EPISD respondió con un comunicado en el que reconoció estar al tanto de los hechos, pero los calificó como “incidentes aislados”. Aseguró además que cada situación se ha atendido con apoyo a los involucrados y medidas para garantizar entornos “seguros, inclusivos y de apoyo”.

No obstante, para muchos en la comunidad, las respuestas resultan insuficientes. “Si la ley no permite restringir el ingreso de estudiantes violentos, habrá que replantearla. No podemos esperar a que ocurra una tragedia”, comentó un padre de familia que participó en una reunión sindical.

La tensión persiste en las escuelas de El Paso, donde la convivencia entre inclusión educativa y seguridad se ha convertido en un debate urgente que aún no encuentra respuestas claras.

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