mayo 8, 2026
El Paso

Cruce Pride de El Paso podría desaparecer tras nueva política estatal de Greg Abbott

El característico cruce peatonal con los colores del arcoíris, ubicado en la intersección de Stanton Street y Missouri Avenue, en pleno corazón del centro de El Paso, podría desaparecer próximamente luego de una nueva directiva emitida por el gobernador de Texas, Greg Abbott, que ordena eliminar de las calles del estado cualquier símbolo o marca que pueda interpretarse como mensaje político o ideológico.

La instrucción, girada al Departamento de Transporte de Texas (TxDOT), exige que todas las ciudades y condados cumplan con las directrices federales y estatales de seguridad vial, las cuales establecen que las marcas sobre el pavimento deben responder únicamente a propósitos de control del tráfico y seguridad, prohibiendo el uso de colores o diseños “no estandarizados”.

Abbott justificó la medida asegurando que su objetivo es mantener una red de transporte uniforme y libre de distracciones.

“Los tejanos esperan que el dinero de sus contribuyentes se utilice con prudencia, no que se impulsen agendas políticas en las carreteras de Texas”, señaló el mandatario estatal. “Debemos garantizar que los conductores circulen con seguridad y sin distracciones ideológicas”.

El TxDOT, a través de su director ejecutivo, respaldó la instrucción y dio un plazo de 30 días a los municipios para corregir o retirar cualquier señalización no conforme, advirtiendo que las ciudades que incumplan podrían perder fondos estatales o federales destinados a infraestructura vial.

El gobierno de la ciudad de El Paso confirmó que ya analiza las implicaciones de la nueva orden. En un comunicado, informó que se encuentra “en comunicación con TxDOT para obtener más aclaraciones” y determinar si alguna de las instalaciones viales existentes “entra en conflicto con las directrices más recientes”.

“La seguridad de todos los usuarios de las vías públicas, incluyendo conductores, peatones y ciclistas, sigue siendo nuestra máxima prioridad”, indicó la administración municipal.

El cruce peatonal arcoíris de El Paso fue inaugurado en junio de 2022 como parte de las celebraciones del Mes del Orgullo LGBTQ+, en una iniciativa impulsada por el Distrito de Patrimonio Cultural Pride y aprobada por el Cabildo de la ciudad. Desde entonces, se ha convertido en un punto emblemático del centro y en un espacio de expresión para la comunidad LGBTQ+

El proyecto fue promovido por líderes comunitarios y empresarios locales del área de Pride Square, con el apoyo del entonces concejal Alexsandra Annello, quien buscaba “reconocer públicamente la diversidad y el espíritu inclusivo de El Paso”.

Desde su instalación, el paso peatonal se ha convertido en un símbolo de identidad y convivencia, y en un punto de encuentro durante los festivales y desfiles del orgullo. Su colorido diseño ha sido incluso utilizado en campañas turísticas y culturales del centro de la ciudad.

La decisión del gobernador ha generado división entre autoridades locales y residentes. Mientras algunos coinciden con el argumento de seguridad vial, otros la consideran una medida política que busca invisibilizar los símbolos de inclusión.

“Creo que la seguridad es lo más importante, pero no veo cómo un cruce de colores pueda poner en riesgo a alguien”, comentó Victor Aguirre, residente de El Paso. “Es parte de la identidad del barrio y del mensaje de respeto hacia todos”.

“El cruce arcoíris no distrae a los conductores; al contrario, embellece la zona y transmite un mensaje de aceptación. Esta medida no se trata de seguridad, sino de control político sobre los espacios públicos”, declaró José Ríos, mientras veía la obra en el crucero.

“El Paso ha trabajado durante años para construir una ciudad inclusiva. Retirar este símbolo enviaría un mensaje contrario a nuestros valores comunitarios”, expresó a su vez un integrante de la organización el Paso Pride.

“Realmente representa amor, comunidad, seguridad y conexión, especialmente para quienes no siempre se sienten bienvenidos”, señaló Amber Perez, directora ejecutiva del Borderland Rainbow Center. “Quitar el cruce no resolverá un problema de tránsito; lo que haría sería dividir a la comunidad y enviar el mensaje de que no todos son bienvenidos aquí”.

La directiva de Abbott ha generado reacciones mixtas entre los residentes de El Paso. Algunos comerciantes del área consideran que la medida estatal podría afectar la imagen progresista y hospitalaria que distingue a la ciudad.

Pero El Paso no es la única ciudad afectada. En San Antonio, el cruce peatonal en North Main Avenue —dentro del Pride Cultural District— también deberá ser revisado. La orden ha generado reacciones de alcaldes y legisladores locales que ven en esta disposición una interferencia estatal en la autonomía municipal.Expertos en políticas públicas advierten que la aplicación estricta de la norma podría abrir un nuevo frente legal, ya que ciudades con ordenanzas de inclusión y diversidad podrían argumentar que el retiro de símbolos culturales vulnera los derechos de expresión y representación de las minorías.

Mientras tanto, grupos de defensa de derechos civiles y organizaciones del orgullo en todo Texas han comenzado a movilizarse para documentar los casos y preparar posibles recursos legales.

En el Distrito Pride, donde se encuentra el cruce, líderes y defensores del movimiento LGBT denunciaron que la instrucción del gobernador busca eliminar símbolos de representación y orgullo bajo el pretexto de la seguridad.

“Esto no tiene nada que ver con seguridad. Es un intento deliberado por borrar la historia, la cultura y la existencia de la comunidad LGBT en Texas”, dijo James Poindexter, secretario del Pride San Antonio. “Estamos preparados para defender legalmente el derecho a mantener estos símbolos de inclusión”.

No es la primera vez que el gobierno de Texas restringe expresiones sociales en espacios públicos. En años recientes, el estado ha impulsado normativas similares para uniformar el diseño de calles y monumentos, lo que para algunos analistas representa un intento de controlar los mensajes simbólicos en el ámbito urbano.

En El Paso, la comunidad espera que el diálogo prevalezca antes de que se tomen decisiones definitivas. “Este cruce no divide el tráfico, une a las personas”, expresó Perez. “Y eso también debería contar como una forma de seguridad: la del corazón”.

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