DETROIT, MI — El miércoles 6 de mayo de 2026, la Arquidiócesis de Detroit, en colaboración con Catholic Charities del Sureste de Michigan, el Hope Border Institute (HOPE) de El Paso, Texas, y el Center for Migration Studies de Nueva York (CMS), convocó a líderes religiosos regionales para una cumbre de un día de duración sobre inmigración, celebrada en el Seminario Mayor del Sagrado Corazón en Detroit, Michigan.
El programa incluyó talleres y sesiones estratégicas sobre la enseñanza católica respecto a la migración, el panorama político actual y las respuestas prácticas ante las deportaciones masivas, ofreciendo orientación sobre los «lugares sensibles», las comunicaciones y el acompañamiento a las familias afectadas. Asistieron más de 200 participantes de las diócesis de Detroit, Gaylord, Grand Rapids, Kalamazoo, Lansing, Saginaw, Cleveland, Columbus, Toledo y Youngstown; entre ellos se encontraban el Arzobispo Edward J. Weisenburger y el Obispo Jeffrey M. Monforton (Detroit), el Obispo Earl Boyea (Lansing), así como el Obispo David John Walkowiak (Grand Rapids).
El Arzobispo de Detroit, Su Excelencia Reverendísima Edward J. Weisenburger, subrayó la responsabilidad profética de la Iglesia en materia de inmigración: «En toda la nación, la Iglesia Católica está analizando las cuestiones relacionadas con la inmigración y la forma en que los migrantes son tratados —y tan a menudo maltratados—; he tenido muchas interacciones personales con inmigrantes durante mi estancia en Arizona. Sin embargo, este no es solo un problema de la frontera [sur], sino también una cuestión que nos concierne aquí, a nivel local. Lo más importante que la Iglesia puede hacer en Michigan es seguir siendo profética. Obtener una perspectiva clara y honesta, vista a la luz del Evangelio de Jesucristo, es un servicio no solo para nuestra propia gente, sino para todo nuestro estado y toda nuestra nación».
El encuentro de Detroit formó parte del «Catholic Immigration Prophetic Action Project» (Catholic IMMpact), una iniciativa nacional liderada por HOPE y CMS cuyo objetivo es fortalecer la labor de defensa y la respuesta pastoral de la Iglesia en favor de los migrantes y refugiados. La reunión de Detroit se celebró tras los recientes eventos regionales de Catholic IMMpact realizados en Providence, Rhode Island, y Phoenix, Arizona.
Las recientes actividades de control y aplicación de la ley han puesto en riesgo a muchas familias inmigrantes en toda la región. CMS estima que cerca de 151.000 niños en Michigan y Ohio viven en hogares de estatus migratorio mixto, y las deportaciones masivas podrían dejar a casi 80.000 de estos niños separados de uno de sus padres. Aproximadamente el 19% de los residentes nacidos en el extranjero en Michigan y el 26% en Ohio poseen un estatus migratorio vulnerable. En ambos estados, las personas indocumentadas participan en la fuerza laboral a tasas superiores a los promedios estatales (72% frente al 62% en Michigan; 75% frente al 64% en Ohio).
«Las familias a las que servimos en Catholic Charities of Southeast Michigan son nuestros vecinos: personas que llegaron aquí desde todas partes del mundo para construir una vida, contribuir a nuestras comunidades y criar a sus hijos con esperanza», afirmó Paul Propson, director ejecutivo de Catholic Charities of Southeast Michigan. «Les ayudamos a aprender inglés, a incorporarse a la fuerza laboral y a navegar el complejo proceso legal para asegurar su lugar en este país y reunirse con sus seres queridos. Encuentros como este nos brindan la oportunidad de aprender unos de otros, fortalecer nuestra respuesta y renovar nuestro compromiso con el llamado que compartimos como católicos: acoger al forastero y proteger al vulnerable».
«La gran asistencia a la reunión regional en Detroit demuestra el compromiso de los feligreses y líderes diocesanos de defender la dignidad de los migrantes y refugiados, y de articular una respuesta coordinada ante las deportaciones masivas», señaló Cory Smith, especialista en participación comunitaria de Catholic IMMpact. «Los miembros de la comunidad se solidarizan con los más vulnerables y trabajan para dar forma a un sistema de inmigración que promueva la seguridad pública, proteja los derechos humanos, fomente el crecimiento económico y honre el legado inmigrante de nuestra nación».
