Ola de tiroteos sacude a EU; ataque en iglesia mormona de Míchigan deja un saldo mortal
GRAND BLANC, Míchigan.– La violencia armada volvió a golpear a Estados Unidos este fin de semana con un tiroteo en una iglesia mormona de Grand Blanc, donde un hombre de 40 años embistió su vehículo contra el templo y abrió fuego contra los feligreses. El ataque dejó nueve heridos y la muerte del agresor, según confirmaron autoridades locales.
El hecho ocurrió en plena ceremonia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a la que asistían cientos de personas. Tras irrumpir con violencia, el sospechoso presuntamente incendió el edificio, lo que obligó a equipos de rescate a trabajar durante horas para sofocar las llamas y revisar los escombros en busca de más víctimas.
- Una tendencia preocupante
Este ataque se suma a una serie de tiroteos masivos que han estremecido a diferentes comunidades del país en las últimas semanas, generando alarma entre autoridades y residentes por la frecuencia y el carácter indiscriminado de los hechos.
La fiscal general, Pam Bondi, calificó la agresión como “desgarradora y escalofriante”, mientras que el director del FBI, Kash Patel, aseguró que el suceso constituye un acto “cobarde y criminal” y puso a disposición de las autoridades locales todos los recursos de la agencia federal.
- Reacciones y condena
El presidente Donald Trump reaccionó desde su red Truth Social al calificarlo como “otro ataque dirigido contra los cristianos de Estados Unidos”, y pidió fortalecer la protección a las comunidades religiosas.
En tanto, el jefe de policía del condado Genesee, Chris Swanson, confirmó la evacuación total de la zona y advirtió que la situación “sigue en evolución” mientras se determinan las causas detrás del ataque.
- Una comunidad golpeada
El tiroteo en Grand Blanc ocurrió apenas un día después de la muerte de Russell M. Nelson, líder de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, lo que ha generado aún más conmoción entre los feligreses.
Con poco más de 8,000 habitantes, la comunidad enfrenta ahora la difícil tarea de recuperarse no solo de la violencia armada, sino también de la destrucción provocada por el incendio en su lugar de culto.
