Ciudad Juárez es tierra de contrastes, pero también es un lugar de encuentros cuya identidad está casi DESAPARECIDA, pero al mismo tiempo es tan resistente que aún se aferra a lugares como los suburbios de lo que fuera un centro histórico.
Por Jesús Castro
Cada mañana de domingo, con sofocantes temperaturas o heladas bajo cero, se lleva a cabo el bazar del Monu en la zona centro de esta fragmentada e industrializada urbe, espacio en donde miles de juarenses disfrutan de espectáculos, toquines, libros con páginas amarillentas y desgastadas por el tiempo, nieve artesanal, elotes tostados, pan y muchos objetos a la venta con historias muy interesantes. Desde un tocadiscos que data de los comienzos del siglo pasado hasta fotografías de antaño en donde se conserva intacto un Juárez ahora inexistente.
Son las 10 de la mañana y la plaza ya luce animada con la presencia de los artesanos mientras bandas
locales cono Punk Metal y Perrxs de Reserva interpretan sus canciones. Como acontece habitualmente, al mediodía el calor empieza a sentirse con más fuerza, por lo que muchas personas admiran otros espectáculos de artistas callejeros con mirada atenta y las manos llenas de nieve de garrafa o sosteniendo un vaso de unicel con aguas de sabores. Alguno que otro se pasa de listo y rellena los vasos con cerveza.
La importancia de este tradicional espacio es bien reconocida. Muchos vendedores expresaron que se trata de un evento muy importante para la sociedad juarense. Así lo expuso un heladero que lleva más de 10 años vendiendo helados en el bazar.
“Es un espacio cultural, donde hay expresiones artísticas, poéticas, políticas. También hay recuerdos y algunas expresiones de diferentes grupos de la ciudad y es muy importante para nosotros”
Para Payamago, artista circense originario de León, Guanajuato e integrante del colectivo Malabaristas de Juárez la importancia del evento está en su antigüedad, su ubicación y, más que nada, la gente hermosa que se reúne cada semana a vender su arte y cosas mágicas y la gente que viene a comprar. Agregó que por eso se sienten honrados de colaborar.
Con respecto al papel de las autoridades expuso que el gobierno si le da su importancia, pero lo tiene un poco olvidado, pues podría organizar eventos más grandes, poner escenarios más grandes, Si se contara con más apoyo, podría ser algo mucho más grande y jalaría mucha más gente.
Otro artesano, conocido como Triny López, argumentó que estos espacios deben de protegerse porque abren oportunidades para los artesanos, es algo gratuito y es de juarenses para los juarenses, además de que les ayuda a seguir practicando el arte y continuar haciendo algo que les gusta a los artistas, independientemente de la compensación económica.
Es menester agregar que, además de servir de apoyo para decenas de trabajadores, también es un ambiente de protesta. Rosa Mani Tomas, coordinadora de la Red de Albergues Para Migrantes en Ciudad Juárez, fue una de las personas que se organizaron para realizar la kermés en apoyo a la familia de Juan Carlos Meza, quien se encargaba de buscar alojamiento y de tener a las personas resguardadas en el Instituto Nacional de Migración hasta su detención por una presunta responsabilidad en el incendio que acabó con la vida de decenas de migrantes.
“Queremos justicia para nuestro compañero, quien ha sido una gran persona en el tema humanitario y en apoyo a las personas en movilidad en esta frontera, ya que se le está inculpando responsabilidad por el incendio que ocurrió en el Instituto Nacional de Migración. Estamos en apoyo a la familia, porque está congelado su sueldo. Los niños siguen comiendo y los recibos siguen llegando. Por eso estamos haciendo esto, puesto que consideramos que todos los que trabajamos en el tema humanitario somos una familia en general”. Manifestó Rosa Thomas.
Son las tres de la tarde y la escena colorida aún persiste en la plaza, aunque algunos vendedores comienzan a levantar sus puestos. Una persona con una vestimenta extravagante que consta de una túnica blanca, un penacho rojizo, guantes negros, una cangurera y una bicicleta vintage posa para ser fotografiado mientras otro ciudadano hojea un libro sobre la Segunda Guerra mientras evade todo contacto con el vendedor para seguir leyendo a escondidas.
Finalmente son las cuatro y las personas regresan a sus hogares, pues la temperatura ya rebasa los treinta grados centígrados. De nuevo el monumento a Benito Juárez luce solo, abandonado y solamente colorido por las pintas de algunos grupos feministas que plasmaron sus demandas sobre la acera y el enrejado que protege la estatua de Benito Juárez.
El pasado domingo 14 de mayo el bazar cumplió 25 años y es parte de la resistencia de esa identidad juarense que se niega a desaparecer.

