- Ciudad Juárez lleva cinco años con atención psicológica obligatoria para sus policías
El modelo de salud mental de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal busca detectar de manera anticipada el estrés y otros factores que afectan a los agentes; también contempla atención a sus familias y suma casi 52 mil intervenciones en cinco años
CIUDAD JUÁREZ.— Mientras a nivel nacional comienza a tomar fuerza la discusión sobre la necesidad de establecer como obligatoria la atención psicológica para los policías, en Ciudad Juárez este esquema funciona desde hace cinco años como una política pública incorporada al reglamento municipal.
Victoria Barraza, titular del área de atención de salud mental de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), destacó que el modelo fue diseñado en esta frontera con base en evidencia científica y en las características particulares de la corporación, con el objetivo de atender de manera preventiva el desgaste emocional que enfrentan los agentes por la naturaleza de su trabajo.
Explicó que la atención psicológica no se limita a quienes presentan una crisis, sino que forma parte de los requisitos para ingresar y permanecer en la corporación. Todos los policías son sometidos periódicamente a evaluaciones psicológicas y, de acuerdo con los resultados, se determina el nivel de atención que requiere cada elemento.
“El cambio de fondo es que no esperamos a que un policía llegue al límite. Buscamos nosotros llegar antes”, señaló Barraza.
El modelo contempla evaluación, atención individual confidencial y seguimiento permanente, además de intervenciones grupales encaminadas a proporcionar a los agentes herramientas para enfrentar el estrés, la ansiedad y la regulación de sus emociones.
La funcionaria subrayó que el propósito no es castigar ni separar a los elementos de sus funciones por solicitar ayuda, sino eliminar el estigma que todavía existe alrededor de la atención psicológica.
“Pedir ayuda en nuestra corporación es una conducta responsable y no una debilidad”, sostuvo.
Estrés, el principal problema
Entre las principales afectaciones detectadas en los agentes se encuentra el estrés, relacionado con la exposición constante a situaciones de riesgo, violencia, sufrimiento humano y jornadas laborales extendidas.
A estos factores se suman los llamados riesgos psicosociales derivados de la propia organización del trabajo policial.
Para atenderlos, la SSPM aplica evaluaciones psicométricas que permiten clasificar los indicadores en niveles severos, moderados, leves y nulos. Con esta información se priorizan los casos que requieren atención psicológica.
Barraza explicó que la mayoría de los elementos se encuentra en el nivel de indicadores nulos, es decir, sin resultados estadísticamente significativos que hagan necesaria una intervención clínica inmediata.
Sin embargo, aclaró que esto no significa que los policías queden fuera del programa, ya que todos permanecen dentro del esquema de evaluación y seguimiento.
Los elementos acuden de manera periódica a la Unidad de Salud Mental de la Secretaría, donde no solamente son evaluados, sino que reciben intervención y seguimiento para conocer su evolución.
“Son evaluados, intervenidos y no los dejamos ir; hay un constante monitoreo por el interés de que su bienestar esté en óptimas condiciones y puedan realizar mejor su trabajo”, explicó.
Hasta el momento, indicó, no se ha tenido ningún caso en el que un policía haya tenido que abandonar sus funciones exclusivamente como consecuencia de los resultados obtenidos en las evaluaciones de salud mental.
- Atención que alcanza a las familias
Uno de los aspectos que distingue al modelo de Ciudad Juárez es que la atención no termina en el policía, sino que también considera su entorno familiar.
Barraza explicó que la profesión policial puede repercutir en las relaciones familiares, por lo que el programa incluye actividades destinadas a fortalecer la comunicación, la convivencia y los vínculos entre los agentes y sus hijos.
Una vez al año se realizan actividades con policías acompañados de sus hijos de entre 6 y 12 años y, en otro momento, con adolescentes de entre 13 y 17 años.
La lógica del programa, explicó, parte de que una familia que acompaña adecuadamente al policía puede convertirse en uno de sus principales factores de protección.
“Un policía bien acompañado sirve muchísimo mejor a la ciudadanía”, afirmó.
- Casi 52 mil impactos en cinco años
La responsable del área informó que durante los cinco años de operación del modelo se han alcanzado casi 52 mil impactos de salud mental entre policías y sus familias.
Aclaró que la cifra no representa únicamente consultas individuales, sino el alcance acumulado de las diferentes acciones de evaluación, intervención, prevención y actividades familiares desarrolladas durante este periodo.
Para Barraza, este resultado representa también un avance en la reducción del estigma relacionado con la salud mental y en el acceso gratuito a servicios profesionales.
El modelo cuenta actualmente con 16 profesionales de la salud psicológica, quienes participan tanto en consultas clínicas como en intervenciones grupales y mantienen una actualización constante de sus conocimientos.
La atención, agregó, también contempla la homologación de criterios entre los especialistas para garantizar continuidad en los casos. De esta manera, si un elemento es atendido inicialmente por un psicólogo y posteriormente por otro, existe una metodología común que permite dar seguimiento a su evolución.
- Un modelo que comienza a llamar la atención nacional
Barraza señaló que el esquema implementado en Ciudad Juárez ha despertado interés fuera de Chihuahua, en momentos en que el Congreso de la Unión y legislaturas estatales analizan propuestas para establecer la atención psicológica obligatoria, gratuita y confidencial para los cuerpos policiales.
Mencionó que representantes de otras entidades y organismos relacionados con la seguridad pública se han acercado para conocer el modelo y sus resultados.
También recordó que, años atrás, hubo acercamientos por parte del Gobierno del Estado de Chihuahua para conocer la experiencia de Ciudad Juárez y explorar la posibilidad de replicarla, aunque dijo desconocer qué ocurrió posteriormente con esa iniciativa.
La funcionaria destacó que el modelo juarense comenzó a operar antes de que el tema se convirtiera en una discusión nacional.
“Mientras en los congresos se discute cómo hacerlo obligatorio, aquí nosotros ya llevamos cinco años haciéndolo posible”, sostuvo.
- Ortiz Orpinel destaca importancia de eliminar el estigma
Por su parte, el presidente municipal Héctor Ortiz Orpinel resaltó la importancia de que la atención de la salud mental deje de considerarse un asunto exclusivo de quienes atraviesan una enfermedad o una crisis.
El alcalde señaló que todavía existe un fuerte estigma social respecto a acudir con un psicólogo o un psiquiatra, cuando debería entenderse como una práctica preventiva y cotidiana, de la misma manera que las personas acuden al médico para atender cualquier otro órgano del cuerpo.
Consideró que el modelo aplicado en la SSPM representa un avance porque no se limita al ámbito operativo de los agentes, sino que contempla su bienestar integral y el de sus familias.
“Tenemos que avanzar y entender que nuestra mente es como cualquier otro órgano de nuestro cuerpo”, expresó.
Ortiz Orpinel sostuvo que la salud mental también tiene una relación directa con la construcción de una sociedad más tranquila y con mejores condiciones para enfrentar los problemas cotidianos.
Destacó además que los policías viven niveles de estrés distintos a los de buena parte de la población, debido a su exposición permanente al combate contra el delito, situaciones de violencia y escenarios de riesgo.
Por ello, consideró positivo que la corporación cuente con mecanismos para que los agentes aprendan a identificar el desgaste emocional, atenderlo oportunamente y adquirir herramientas que puedan utilizar tanto durante su servicio como en su vida personal.
- La prevención como prioridad
Barraza insistió en que la filosofía del programa es preventiva: preparar al policía antes de que llegue a una situación límite, enseñarle a reconocer sus niveles de desgaste y proporcionarle herramientas para recuperar la calma después de una intervención de alto impacto.
“La preparación del policía no termina cuando termina la intervención”, explicó.
Bajo este enfoque, la SSPM busca que la atención psicológica forme parte de la preparación profesional de los agentes, al mismo nivel que el entrenamiento operativo, el manejo de armas, los protocolos de actuación y las técnicas policiales.
La apuesta, dijo, es que el cuidado de la salud mental deje de verse como una señal de debilidad y se consolide como una parte normal de la responsabilidad profesional de quienes tienen a su cargo la seguridad de la población.
El programa de Ciudad Juárez, sostuvo, representa así una experiencia que comenzó hace cinco años y que ahora coincide con una discusión que empieza a extenderse por el país: la necesidad de cuidar a quienes diariamente tienen la responsabilidad de cuidar a los demás.
