Acabo de dirigirme al pueblo estadounidense sobre la necesidad de que bajemos la temperatura en nuestra política.
Debemos recordar que, aunque no estemos de acuerdo, NO somos enemigos. Somos vecinos, amigos, compañeros de trabajo, ciudadanos y, lo más importante, somos compatriotas estadounidenses.
Debemos permanecer unidos.
El tiroteo ocurrido ayer en un mitin de Donald Trump en Pensilvania nos llama a todos a dar un paso atrás, a evaluar dónde estamos y cómo avanzamos.
Afortunadamente, el expresidente Trump no resultó gravemente herido. Hablé con él anoche y estoy agradecido de que esté bien. Jill y yo lo mantenemos a él y a su familia en nuestras oraciones.
También expresamos nuestro más sentido pésame a la familia de la víctima asesinada. Corey fue esposo, padre, bombero voluntario y un héroe que protegió a su familia de esas balas. Todos debemos tener en nuestras oraciones a su familia y a todos los heridos.
Lo he dicho muchas veces que la elección que hagamos en esta elección moldeará el futuro de Estados Unidos y del mundo en las próximas décadas.
Sí, tenemos desacuerdos fuertes y profundamente sentidos. Y lo que está en juego en estas elecciones es enormemente alto.
Pero el camino a seguir –a través de visiones y campañas contrapuestas– siempre debe resolverse de manera pacífica. No a través de actos de violencia.
Todos nosotros enfrentamos ahora un momento de prueba a medida que se acercan las elecciones. La Convención Republicana comenzará mañana.
Viajaré esta semana defendiendo nuestro historial y nuestra visión del país. Seguiré defendiendo firmemente nuestra democracia y defendiendo la Constitución y el Estado de derecho. Seguiré pidiendo acción en las urnas, no violencia en nuestras calles.
Así es como debería funcionar la democracia. Debatimos y no estamos de acuerdo. Comparamos y contrastamos el carácter de los candidatos, los antecedentes, los problemas, las agendas y las visiones de Estados Unidos.
No podemos perder de vista quiénes somos. En Estados Unidos, resolvemos nuestras diferencias en las urnas. NO con balas.
No podemos –no debemos– seguir este camino en Estados Unidos. Lo hemos recorrido antes a lo largo de nuestra historia. La violencia nunca ha sido la respuesta.
Que Dios los bendiga a todos y que Dios proteja a nuestras tropas.
José Joe Biden
