WASHINGTON, DC- . El representante Gabe Vásquez (NM-02) está profundamente preocupado por los informes que indican que la Administración de Servicios Generales (GSA) está planeando rescindir el contrato de arrendamiento del Edificio Skeen-Whitlock, que sirve como Oficina de Campo de Carlsbad del Departamento de Energía (DOE). Esta instalación es parte integral de las operaciones de la Planta Piloto de Aislamiento de Residuos (WIPP), el único repositorio geológico profundo del país para residuos nucleares transuránicos relacionados con la defensa.
“El posible cierre del edificio Skeen-Whitlock es alarmante y plantea riesgos significativos para nuestra seguridad nacional y seguridad ambiental”, dijo Vásquez. “Esta instalación es fundamental para la gestión y eliminación de residuos nucleares relacionados con la defensa. Su cierre podría interrumpir gravemente las operaciones de WIPP, lo que podría llevar a retrasos en la eliminación de residuos y comprometer los protocolos de seguridad establecidos para proteger tanto al público como al medio ambiente”.
La Oficina de Campo de Carlsbad ya ha experimentado una reducción sustancial de personal, con aproximadamente un 30% de salida en el último mes. Tal desgaste exacerba los desafíos existentes en la supervisión de proyectos críticos destinados a mantener y ampliar la capacidad del WIPP. Notablemente:
Mejoras del sistema de ventilación: WIPP ha estado operando a una capacidad disminuida debido a incidentes pasados, incluido un incendio de un camión subterráneo en 2014 y una liberación radiológica posterior. Para restaurar las operaciones completas, el DOE ha estado trabajando en actualizaciones esenciales del sistema de ventilación. Sin embargo, estos proyectos han encontrado retrasos, en parte debido a la escasez de personal en la Oficina de Campo de Carlsbad.
Esfuerzos de expansión: Se prevé que la instalación se quede sin espacio de eliminación en algún momento de 2025. Si bien el Departamento de Energía planea ampliar el WIPP para satisfacer las necesidades futuras de eliminación de residuos, estos esfuerzos dependen de la finalización oportuna del proyecto y de la dotación de personal adecuado.
“El cierre abrupto del edificio Skeen-Whitlock forzaría aún más nuestra capacidad de gestionar los residuos nucleares de manera efectiva”, continuó Vásquez. “Es imperativo que el DOE y la GSA proporcionen claridad inmediata sobre este tema y trabajen en colaboración para garantizar que la misión de WIPP no se vea comprometida”.
El representante Vásquez ha solicitado una reunión urgente con los funcionarios de la GSA y el DOE para abordar estas preocupaciones y abogar por el apoyo y el funcionamiento continuos de la Oficina de Campo de Carlsbad. Sigue comprometido a salvaguardar a la comunidad, la fuerza laboral dedicada y el papel crítico que juega el sur de Nuevo México en la estrategia de gestión de residuos nucleares de nuestra nación.
“Debemos priorizar la seguridad de nuestras comunidades mientras nos aseguramos de que se cumplan nuestros compromisos con la gestión ambiental”, concluyó Vásquez. “Seguiré luchando por los recursos y el apoyo necesarios para mantener las operaciones esenciales de WIPP”.
