- Ricardo Mora advierte afectaciones al comercio entre Ciudad Juárez y El Paso por la modernización prevista para 2028. La congresista Verónica Escobar cuestiona la iniciativa de homenajear al presidente estadounidense.
EL PASO, Texas.— La oposición empresarial a la eliminación del tráfico comercial en el puente internacional Córdova-Américas sumó un nuevo motivo de controversia: la propuesta de incorporar el nombre del presidente Donald Trump al cruce fronterizo, mientras comerciantes y autoridades mantienen posiciones encontradas sobre el futuro de sus operaciones de carga.
Ricardo Mora, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de El Paso, advirtió que retirar los camiones de este puerto afectaría las cadenas de suministro y elevaría los costos de transporte para las empresas de ambos lados de la frontera.
“El Puente de las Américas es el único puerto de entrada libre de peaje de la región. Esto es fundamental para el comercio en esta comunidad”, declaró. Según la Cámara, por sus instalaciones circularon mercancías por aproximadamente 12 mil millones de dólares durante 2025.
El reclamo está relacionado con la modernización del puerto estadounidense a cargo de la Administración de Servicios Generales (GSA). El calendario federal contempla iniciar la construcción y suspender el procesamiento comercial a principios de 2028, con la conclusión sustancial de los trabajos prevista para el verano de 2031. El proyecto mantiene operaciones para automovilistas y peatones.
Mora sostuvo que el sector empresarial esperaba una renovación que conservara el movimiento de mercancías. A su juicio, trasladar esas operaciones a otros cruces sin ampliar previamente su capacidad provocaría congestionamientos y debilitaría la competitividad regional.
De acuerdo con los modelos que citó, alrededor del 64 por ciento de los camiones se desviaría hacia Ysleta-Zaragoza, aproximadamente el 34 por ciento hacia Santa Teresa y cerca del 1.3 por ciento hacia Tornillo.
El representante empresarial también cuestionó el alcance ambiental de la medida. Argumentó que los recorridos adicionales hacia almacenes, instalaciones industriales y el aeropuerto podrían aumentar las emisiones en otras zonas, aun cuando disminuyeran en las inmediaciones del Puente Libre.
La Cámara respalda su petición de reconsideración con un estudio encargado al Instituto Hunt de la Universidad de Texas en El Paso. Según la síntesis publicada por el organismo empresarial, el análisis estima que el 10.9 por ciento del comercio podría desplazarse hacia otras regiones fronterizas y calcula una pérdida de producción económica de 2 mil 300 millones de dólares entre 2028 y 2036. Son proyecciones del estudio, no pérdidas registradas.
Mora explicó que han enviado esa información a representantes locales, estatales y federales para solicitar un diálogo sobre las consecuencias de la decisión.
En ese contexto, Paul Dipp, presidente de Economy Wholesale Grocers, planteó llamar al cruce Puente de las Américas Donald J. Trump y pidió la intervención del mandatario para conservar el tránsito comercial.
Dipp vinculó su propuesta con la defensa de la manufactura estadounidense. Consideró que modernizar el puerto y mantener el intercambio de mercancías constituiría un reconocimiento a la política industrial que atribuye al presidente.
La iniciativa provocó críticas de la congresista federal Verónica Escobar. En un comunicado fechado el 15 de octubre, cuestionó que la Cámara dedicara esfuerzos a promover ese homenaje mientras empresas y consumidores enfrentan dificultades económicas que ella relacionó con las políticas del mandatario. La legisladora pidió concentrar el trabajo en preparar los demás puertos para recibir la carga que dejaría de cruzar por el Puente de las Américas.
Escobar ha defendido la eliminación del tráfico pesado por razones de salud y calidad del aire. En una declaración previa sostuvo que, de acuerdo con las garantías recibidas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, existen capacidad y oportunidades en otros cruces para atender las operaciones comerciales.
La discusión mantiene así dos asuntos abiertos: la exigencia empresarial de conservar una ruta de carga sin peaje y la propuesta de cambiar su denominación. Esta última constituye una iniciativa de sus promotores; no un cambio de nombre aprobado.
