Ciudad de México.— El reciente acuerdo tripartito entre gobierno federal, sector empresarial y trabajadores, que eleva el salario mínimo general a 315.04 pesos diarios, fue presentado como un “punto de inflexión” para el país y un paso definitivo hacia el Desarrollo Inclusivo, al garantizar que las familias con empleo formal no vivan en condiciones de pobreza.
El incremento anunciado permite alcanzar el 100% de la línea de bienestar familiar, al representar un ingreso mensual de 9 mil 519.82 pesos, equivalente a dos canastas alimentarias y no alimentarias. De esta forma, una familia de cuatro integrantes, donde dos personas perciban el salario mínimo, puede cubrir plenamente sus necesidades básicas.
De acuerdo con la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), este avance es resultado de una década de trabajo continuo, diálogo social y políticas salariales basadas en evidencia. La organización recordó que en 2015 impulsó la “Nueva Cultura Salarial”, en un contexto donde el salario mínimo había perdido más del 70% de su poder adquisitivo y se ubicaba entre los más bajos de América Latina.
Entre los logros clave mencionados destacan la desindexación del salario mínimo de más de 21 mil disposiciones jurídicas —evitando presiones inflacionarias— y la adopción del Monto Independiente de Recuperación (MIR), que permitió incrementos salariales sin afectar las negociaciones colectivas.
El acuerdo histórico de 2018, que elevó el salario mínimo 16% y permitió cubrir, por primera vez, la línea de pobreza individual definida por el CONEVAL, marcó una ruta que hoy se consolida. Desde 2016, el poder adquisitivo ha crecido 148%, la pobreza laboral se redujo de 41.1% a 34.3%, y 6.6 millones de mexicanos salieron de la pobreza gracias al aumento del salario mínimo, según estimaciones de CONASAMI con datos del INEGI.
COPARMEX subrayó que esta mejora fue posible gracias al esfuerzo combinado de trabajadores y, especialmente, de micro, pequeñas y medianas empresas, que resistieron incluso durante los momentos más críticos de la pandemia para sostener los aumentos salariales.
La organización reiteró que el empleo formal es el mejor programa social del país, al brindar estabilidad, seguridad social y oportunidades de desarrollo a las familias. En ese sentido, afirmó que los acuerdos alcanzados no son concesiones ni imposiciones, sino “decisiones construidas con responsabilidad y visión de país”.
La agenda hacia 2030
Si bien la meta proyectada para 2026 —que el salario mínimo cubra la línea de bienestar familiar— ya fue cumplida, COPARMEX planteó una visión de futuro con cuatro frentes prioritarios. El primero de ellos será acompañar técnicamente la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum de que, hacia 2030, el salario mínimo alcance 2.5 veces el valor de la canasta de bienestar, siempre bajo una revisión anual responsable.
En la Zona Libre de la Frontera Norte, donde el salario mínimo ya rebasa ese umbral, se acordó que para 2026 el incremento sea únicamente inflacionario a fin de evitar distorsiones y preservar la competitividad regional.
El organismo advirtió que, si bien los aumentos recientes han sido exitosos, la política salarial “tiene límites”, pues incrementos desproporcionados podrían afectar el empleo formal y la viabilidad de las MIPyMES.
Asimismo, anunció su intención de promover que las empresas adopten voluntariamente el Ingreso Digno, iniciativa del Colectivo Vida Digna, para seguir mejorando la calidad de vida de los trabajadores más allá del salario mínimo.
COPARMEX enfatizó que México ha demostrado que puede cerrar brechas históricas cuando existe corresponsabilidad y un diálogo social auténtico entre gobierno, empresas y trabajadores. El reto ahora, dijo, es sostener estos avances con visión de largo plazo y equilibrio económico.
