CIUDAD JUÁREZ.— Cientos de familias juarenses que durante años e incluso décadas permanecieron sin un título formal sobre los terrenos que habitaban avanzaron en el proceso para obtener sus escrituras y con ello alcanzar certeza jurídica sobre su patrimonio, informó Julio César De la Cruz, director general de Asentamientos Humanos.
El funcionario explicó que la dependencia municipal había mantenido los procesos de regularización de la tenencia de la tierra en diferentes sectores de la ciudad, principalmente en colonias del norponiente y suroriente, donde todavía existían familias que tenían cinco, 10, 20 y hasta 40 años esperando contar con un documento que las acreditara legalmente como propietarias.
De la Cruz reconoció que existía un rezago correspondiente a julio y agosto, periodo en el que se tenía contemplada la entrega de poco más de 400 escrituras. Sin embargo, señaló que alrededor de 160 documentos ya se encontraban en proceso ante el Registro Público de la Propiedad y, una vez cumplidos los requisitos correspondientes, podrían ser entregados a las familias beneficiarias.
Entre las colonias contempladas en los procesos de escrituración mencionó Carlos Castillo Peraza, Simona Barba, Olivia Espinoza, Plutarco Elías Calles, 16 de Septiembre, Juanita Luna y Mariano Escobedo, además de otros asentamientos ubicados principalmente en el norponiente y suroriente de Ciudad Juárez.
A estos casos se sumaron alrededor de 215 familias de Loma Blanca, donde, de acuerdo con el funcionario, se contó con apoyo del Gobierno federal para que los beneficiarios pudieran recibir gratuitamente sus escrituras.
De la Cruz destacó que la importancia de contar con este documento iba mucho más allá de cumplir con un trámite administrativo, pues permitía transformar años de posesión en propiedad legalmente reconocida.
Explicó que, al obtener el título, las familias adquirían la seguridad de que el predio les pertenecía jurídicamente y podían disponer de él conforme a la ley, ya fuera para heredarlo, venderlo o realizar cualquier otro procedimiento legal.
“Con ese documento, las familias o la persona ya son dueñas y tienen la certeza de que nadie las va a quitar de ahí”, explicó el director, al señalar que los beneficiarios dejaban de ser únicamente posesionarios para convertirse legalmente en propietarios.
La regularización de los asentamientos representó así un paso fundamental para familias que construyeron durante años sus viviendas en sectores populares sin contar con documentos que respaldaran legalmente la propiedad. La escrituración les permitió consolidar un patrimonio familiar y brindar mayor seguridad a las siguientes generaciones.
El director de Asentamientos Humanos señaló que el trabajo se realizó también de manera coordinada con el Instituto Nacional del Suelo Sustentable (INSUS), mediante programas encaminados a regularizar terrenos y otorgar certeza jurídica a quienes durante años permanecieron en condiciones irregulares de tenencia.
- Cerca de 3 mil predios habían sido entregados

Además de la escrituración, la dependencia continuó atendiendo a familias que solicitaron un terreno para establecer su vivienda. De la Cruz informó que durante el periodo de trabajo de la administración se habían entregado cerca de 3 mil predios a familias que cumplían con los requisitos.
Sin embargo, reconoció que la necesidad seguía siendo considerable y que el número de solicitudes superaba las posibilidades de atención inmediata.
Estimó que el rezago se mantenía entre 2 mil 500 y 3 mil solicitudes, debido a que mientras algunos expedientes lograban resolverse, constantemente llegaban nuevas familias en busca de un terreno.
“Entregamos 100 y vienen 200”, ejemplificó al explicar la magnitud de la demanda. Añadió que en determinados periodos la oficina había recibido hasta 10 nuevas solicitudes diarias relacionadas con grupos de ciudadanos organizados para gestionar un predio.
Ante esta situación, reconoció que existían “muchas necesidades y pocas oportunidades”, por lo que la dependencia buscaba identificar terrenos disponibles que pudieran destinarse a familias que realmente requirieran el apoyo.
De la Cruz sostuvo que la asignación tenía un enfoque social y se dirigía prioritariamente a hogares en condiciones de mayor necesidad. Para determinar quiénes podían ser beneficiarios se realizaban estudios socioeconómicos y se analizaba la situación particular de los solicitantes.
Familias con varios hijos, que pagaban renta y enfrentaban al mismo tiempo gastos escolares y otras obligaciones económicas se encontraban entre los casos considerados para recibir apoyo, explicó.
El funcionario aseguró que, pese al rezago, continuarían buscando alternativas para ampliar la disponibilidad de predios y atender paulatinamente a quienes permanecían en espera.
La labor de regularización cobró especial relevancia en una ciudad cuyo crecimiento estuvo acompañado durante décadas por la formación de asentamientos populares en zonas periféricas. En muchos casos, las familias ocuparon o adquirieron terrenos sin contar inicialmente con escrituras, generando procesos de regularización que se prolongaron durante años.
Por ello, obtener finalmente un título de propiedad significó para cientos de juarenses no solamente recibir un documento, sino consolidar legalmente el patrimonio construido durante buena parte de su vida.
De la Cruz indicó que la Dirección General de Asentamientos Humanos mantendría tanto los procedimientos ordinarios de regularización como la búsqueda de oportunidades para quienes todavía esperaban acceder a un predio.
“Creemos que podemos hacer más. Vamos a buscar esas oportunidades”, expresó, al pedir a las familias que permanecían en espera mantener la confianza en que pudieran ser atendidas.
De esta manera, mientras cientos de expedientes avanzaban hacia la escrituración, el reto para la dependencia continuaba siendo reducir un rezago de miles de solicitudes y lograr que más familias pasaran de la posesión de un terreno a contar con un patrimonio reconocido y protegido legalmente.
