Texas comenzó 2026 con un respiro para los conductores, luego de que los precios de la gasolina se mantuvieran por debajo de los tres dólares por galón, una tendencia que especialistas anticipaban como la más favorable desde la crisis sanitaria por COVID-19.
Proyecciones de la plataforma GasBuddy indicaban que el promedio nacional del combustible rondaría los 2.97 dólares por galón a lo largo del año, lo que representaba el cuarto descenso anual consecutivo y el regreso, por primera vez desde 2020, a un promedio anual inferior a los tres dólares.
El contexto contrastaba con el escenario vivido tras el conflicto entre Rusia y Ucrania, cuando el precio de la gasolina superó los cinco dólares por galón y la inflación en Estados Unidos alcanzó niveles históricos. Ahora, GasBuddy estimó que los consumidores estadounidenses gastarían alrededor de 11 mil millones de dólares menos en gasolina en comparación con 2025, con un desembolso promedio por hogar ligeramente superior a los 2 mil dólares anuales.
Texas se colocó entre los estados con precios más bajos del país, con un promedio anual inferior a los 2.75 dólares por galón, junto con entidades como Oklahoma, Luisiana y Tennessee. En la franja fronteriza, los automovilistas ya percibían el beneficio: algunas estaciones comenzaron el año ofreciendo el galón en 2.28 dólares, y aunque los precios registraron ligeros ajustes, se mantuvieron entre 2.76 y 2.84 dólares, sin rebasar el umbral de los tres dólares.
El economista de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), Tom Fullerton, señaló que, aunque la perspectiva general era positiva, el mercado seguía siendo volátil. Explicó que era posible que el precio superara momentáneamente los tres dólares en ciertos periodos del año, pero que los modelos econométricos de la universidad apuntaban a un promedio anual cercano a los 2.77 dólares. En términos reales, añadió, los precios se asemejarían a los observados en la región durante 2015, impulsados por una oferta suficiente y una demanda moderada.
La caída en el costo del combustible estaba estrechamente relacionada con el comportamiento del petróleo. Durante 2025, el crudo registró una pérdida cercana al 20 por ciento, la más pronunciada desde 2020, acumulando varios trimestres consecutivos a la baja. Para 2026, la Administración de Información Energética de Estados Unidos proyectó un precio promedio del barril entre 51 y 55 dólares, por debajo de los niveles de años anteriores.
Respecto a la situación en Venezuela y la intervención de Estados Unidos, Fullerton consideró que el impacto en los precios internacionales sería limitado a corto plazo, al señalar que la infraestructura energética del país sudamericano requeriría años para recuperar su capacidad productiva.
El especialista subrayó que los precios bajos de la gasolina y el diésel representaban un beneficio directo para regiones como El Paso, donde las largas distancias de traslado elevaban los costos de operación. A su vez, advirtió que el panorama inflacionario seguía siendo incierto debido al déficit fiscal y las políticas arancelarias, factores que podrían presionar los precios hacia finales del año.
A pesar de estas variables, analistas coincidieron en que la estabilidad del petróleo dentro de un rango moderado reflejaba una mayor madurez del mercado energético mundial, lo que permitió anticipar un 2026 con combustible más accesible para millones de automovilistas, especialmente en Texas.
