Tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, diputados del Congreso del Estado de Chihuahua exigieron al Gobierno Federal asumir su responsabilidad en materia de seguridad y romper el silencio frente a la violencia que, denunciaron, ha cobrado la vida de autoridades locales en todo el país.
Durante la sesión legislativa, representantes de distintas bancadas coincidieron en que el homicidio del edil michoacano —quien había solicitado protección ante amenazas del crimen organizado— representa un ataque directo contra la democracia, las instituciones y el Estado de derecho.
El diputado panista Carlos Olson afirmó que la falta de respuesta de las autoridades federales refleja “un patrón de omisión” que agrava la crisis de violencia.
“Cuando un alcalde pide ayuda y el Gobierno calla, la omisión se convierte en complicidad. No podemos normalizar que servir con honestidad cueste la vida”, advirtió.
Olson calificó el crimen como un golpe a la democracia y lamentó que, mientras los asesinatos de funcionarios, periodistas y ciudadanos permanecen impunes, el Gobierno Federal mantenga una estrategia de seguridad “basada en la inacción”.
“El silencio del poder se ha vuelto costumbre. Se guarda silencio cuando matan a un alcalde, cuando desaparece un periodista o cuando una familia es desplazada. Ese silencio es una forma de consentimiento”, expresó el legislador, al exigir justicia y protección para las autoridades municipales.
Por su parte, el coordinador de la Bancada Naranja de Movimiento Ciudadano, Francisco Sánchez Villegas, rindió homenaje a la memoria del alcalde asesinado y llamó a no ceder ante el miedo.
“Yo creo en el México que soñaba Carlos Manzo. Yo creo en el México que no tiene miedo, en el México de la dignidad”, sostuvo.
Sánchez destacó que el edil de Uruapan fue un hombre valiente que denunció la penetración del crimen organizado en las instituciones y que su muerte debe inspirar a seguir combatiendo la corrupción y la impunidad.
“Carlos Manzo fue un patriota que decidió enfrentarse a lo peor de México. Pidió ayuda y quien pudo ayudarle, lo dejó solo. Sigamos su ejemplo y alcemos la voz con la misma dignidad y valentía”, exhortó.
A su vez, el diputado Jorge Soto, presidente de la Comisión de Hacienda, señaló que el asesinato de Manzo es el reflejo más claro de la impunidad y la indolencia del actual gobierno federal.
“Este régimen sigue repitiendo el mismo manual: negar, distraer y culpar al pasado. No es un hecho aislado; es el retrato del abandono del Estado mexicano frente al crimen”, expresó.
Soto recordó que la violencia contra autoridades locales se ha vuelto una constante y que el discurso oficial no puede ocultar una realidad que “ya no cabe en sus informes”.
“No se combate al crimen con escoltas ni con propaganda, sino con estrategia, instituciones y autoridad moral. Pero este gobierno perdió las tres”, afirmó.
El legislador panista llamó a la presidenta de la República a asumirse como jefa de Estado “de todos los mexicanos, sin distinciones ideológicas”, y exigió resultados concretos en materia de seguridad, justicia y gobernabilidad.
“Debe ser también presidenta de los niños con cáncer, de las víctimas de la extorsión y de quienes viven con miedo. Gobernar es asumir responsabilidades, no repartir culpas”, subrayó.
Finalmente, los legisladores coincidieron en que la memoria de Carlos Manzo debe convertirse en un recordatorio del valor de servir con integridad y del deber del Estado de proteger la vida de quienes defienden la legalidad.
“Mientras existan mexicanos dispuestos a levantar la voz, hay esperanza. La verdad y la justicia deben seguir siendo el camino que devuelva la paz a nuestro país”, concluyó Olson.
