Por Evaristo Lara / La Opinión
Kimberly Cheatle, directora del Servicio Secreto, renunció ante la presión generada por los descuidos que le permitieron a un joven de 20 años estar a punto de asesinar a Donald Trump durante un mitin de campaña hace unos días en Pensilvania.
Aunque en cuestión de segundos se eliminó al amenazante civil, comenzaron a surgir las dudas acerca de la capacidad del Servicio Secreto para montar un adecuado cerco de seguridad.
Durante una comparecencia ante el Coité de Supervisión de la Cámara, Kimberly Cheatle asumió la responsabilidad por el deficiente operativo de seguridad que estuvo a punto de costarle la vida a Donald Trump.
Al parecer, los colaboradores de Kimberly Cheatle no establecieron una buena logística de seguridad para cuidar al candidato presidencial. (Crédito: Rod Lamkey / AP)
