Chaparral, N.M. — El Centro Penitenciario del Condado de Otero dio la bienvenida el viernes a los hijos y familiares de sus empleados a un divertido evento de regreso a clases, diseñado para celebrar el inicio del año escolar y, al mismo tiempo, apoyar al personal que trabaja a diario en el centro.
El evento reunió al personal, sus hijos, nietos, sobrinos y otros jóvenes familiares para una mañana llena de actividades, aprendizaje y convivencia. Los niños recibieron mochilas con útiles escolares básicos, como cuadernos, crayones, lápices y otros artículos esenciales para el aula, para que pudieran comenzar el año escolar preparados.
Durante la mañana del viernes, los niños tuvieron la oportunidad de conocer a varios de los equipos especializados del centro: el Equipo de Respuesta a Emergencias (ERT), el Equipo de Negociación de Crisis (CNT), la Guardia de Honor y el Departamento de Inteligencia sobre Pandillas, a través de exhibiciones y demostraciones interactivas. Los invitados también recorrieron el invernadero de la institución, disfrutaron de perritos calientes y refrigerios, viajaron en uno de los autobuses de enlace y aprendieron más sobre la importante labor que realizan sus familiares a diario.
“Este evento tuvo como objetivo retribuir a nuestros empleados y sus familias”, dijo Arlette Villa, Gerente de Relaciones Comunitarias del Centro Penitenciario del Condado de Otero. “La temporada de regreso a clases puede ser emocionante y, a la vez, un desafío económico para muchas familias. Queríamos ayudar a aliviar esa carga y, al mismo tiempo, brindarles a los hijos de nuestros empleados la oportunidad de ver dónde trabajan sus seres queridos y comprender mejor las diversas funciones profesionales que existen dentro de un centro penitenciario. Nuestro personal se dedica a servir a los demás todos los días, y esta fue una pequeña manera de reconocer su labor e invertir en sus familias”.
El evento de regreso a clases refleja el compromiso constante de la prisión con el reconocimiento a los empleados, la participación familiar y la creación de una cultura laboral positiva. Al abrir sus puertas en un entorno seguro y controlado, la institución brindó a los niños una experiencia memorable.
El centro penitenciario del condado de Otero agradece a todos los miembros del personal que ayudaron a organizar y participar en el evento, lo que contribuyó a que fuera un éxito para las numerosas familias asistentes.
