El Paso, Texas.— Al igual que ocurrió en otras ciudades de Estados Unidos y del mundo, El Paso no fue la excepción. Integrantes de la comunidad venezolana, estimada en alrededor de 3 mil personas en la región, se congregaron de manera pacífica este sábado en el extremo este de la ciudad para expresar su sentir tras la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, durante una operación atribuida a fuerzas militares de Estados Unidos.
La manifestación se llevó a cabo frente al establecimiento Arepa’s Stand, un punto de encuentro habitual para la diáspora venezolana, donde familias completas, jóvenes y adultos mayores ondearon banderas tricolor, entonaron consignas y compartieron mensajes de esperanza, cautela y anhelo de libertad para su país de origen.
“El Paso se sumó al clamor mundial. No estamos celebrando la violencia, estamos expresando la esperanza de que por fin se abra un camino democrático para Venezuela”, expresó Juan Martínez, comerciante y uno de los organizadores del encuentro. Dijo que para muchos venezolanos el momento fue “difícil de asimilar”, luego de más de dos décadas de crisis política, económica y social.
- Una protesta de emociones contenidas

Los asistentes coincidieron en que la concentración fue un desahogo colectivo, marcado por lágrimas, abrazos y llamadas constantes a familiares que permanecen en Venezuela. “Es una mezcla de alegría y miedo”, comentó Dalihennys Rincón, quien aseguró que la comunidad mantiene cautela ante lo que pueda ocurrir en las próximas horas y días.
“Tenemos esperanza, pero también sabemos que el proceso no será fácil. Esto apenas comienza”, señaló. Agregó que muchos venezolanos en El Paso huyeron de la persecución política y la violencia, por lo que observar los acontecimientos desde el exilio revive heridas profundas.
- El anhelo de regresar a casa
Durante la protesta pacífica, varios asistentes destacaron que su mayor deseo es volver a reencontrarse con sus familias y reconstruir su país. “Nadie deja su tierra por gusto”, afirmó Juan Luis Martínez, residente de El Paso desde hace tres años. “Salimos a buscar seguridad y un futuro, pero el corazón siempre se queda en Venezuela”.
En reuniones espontáneas, mensajes compartidos por redes sociales y encuentros comunitarios, los venezolanos expresaron que, más allá del impacto de la noticia, el verdadero cambio dependerá de lo que ocurra después: una transición política, garantías de derechos humanos y la reconstrucción de un país golpeado por años de crisis.
“Sentimos alivio, pero también prudencia. Hemos aprendido a no celebrar antes de tiempo”, comentó María Fernanda R., quien llegó a El Paso hace siete años. “Esto puede ser un punto de quiebre, pero el país necesita instituciones, justicia y reconciliación”.
- Una emoción colectiva marcada por el exilio
Para quienes viven lejos de Venezuela, la detención —tal como la entienden— reavivó recuerdos del exilio forzado, la separación familiar y la incertidumbre. “Es inevitable pensar en los que se quedaron y en los que no sobrevivieron al camino”, dijo Carlos A., trabajador del sector de servicios. “Si esto abre la puerta a un cambio real, valió la pena resistir”.
Varios coincidieron en que la noticia se vivió con lágrimas y llamadas urgentes a familiares en Caracas, Maracaibo y Valencia. “Nos escribían de madrugada. Hay nervios, patrullajes, silencio en algunos barrios”, relató Ana, quien mantiene contacto diario con sus padres en Venezuela.
- Cautela ante lo que sigue
Aunque el sentimiento predominante fue de esperanza, líderes comunitarios subrayaron la necesidad de evitar triunfalismos. “No se trata solo de una detención; se trata de desmontar un sistema”, señaló Luis M., integrante de un colectivo de apoyo a migrantes. “La gente teme represalias y un vacío de poder si no hay una ruta clara”.
También hubo voces que pidieron protección internacional para la población civil y respeto al debido proceso. “Queremos justicia, no venganza”, expresó Daniela S., estudiante universitaria.
- El anhelo de regresar
Entre los testimonios se repitió una idea: volver a casa. “No nos fuimos por gusto”, dijo José R., padre de dos hijos nacidos en El Paso. “Soñamos con regresar a una Venezuela donde trabajar y vivir no sea un riesgo”.
Para la comunidad, la noticia reactivó una esperanza largamente postergada. “Si esto conduce a elecciones libres y a un gobierno legítimo, muchos regresaremos”, afirmaron.
Un momento histórico, una expectativa vigilante
En El Paso, ciudad fronteriza y de acogida, los venezolanos viven este momento con esperanza vigilante. Celebran la posibilidad de un cambio, pero insisten en que la verdadera victoria será la paz, la libertad y la reconstrucción de Venezuela.
“Hoy sentimos que algo se movió”, resumió una residente. “Mañana sabremos si ese movimiento se convierte en futuro”.
La comunidad venezolana en El Paso remarcó que su manifestación fue totalmente pacífica, con un llamado al diálogo y a la solidaridad internacional. “Aquí estamos, lejos de casa, pero unidos”, expresó otro de los asistentes mientras sostenía una bandera venezolana.
Con consignas de libertad y mensajes de fe, la protesta concluyó de manera ordenada. Para muchos, el encuentro representó un momento histórico y un recordatorio de que, incluso desde el exilio, la voz de la diáspora venezolana sigue presente.
“Hoy sentimos que algo cambió”, dijo una madre de familia al finalizar la concentración. “Ahora esperamos que ese cambio se traduzca en un futuro digno para todos los venezolanos”.
