EL PASO, Texas.— Después de meses de restricciones que provocaron pérdidas millonarias a productores de ambos lados de la frontera, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunció la reapertura gradual de los puertos fronterizos para la importación de ganado mexicano, una medida que beneficiará directamente a Chihuahua, uno de los principales estados exportadores de becerros hacia el mercado estadounidense.
La reapertura comenzará el 24 de agosto de 2026, cuando el puerto de Douglas, Arizona, reinicie operaciones para el ingreso de ganado procedente de Sonora. Posteriormente, conforme avance el cumplimiento de los protocolos sanitarios acordados entre ambos países, se abrirán los cruces de Santa Teresa y Columbus, Nuevo México, ambos estratégicos para las exportaciones provenientes de Chihuahua.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó que el proceso iniciará con Sonora y posteriormente incluirá a Chihuahua, una entidad que durante meses ha insistido en que sus hatos ganaderos mantienen condiciones sanitarias distintas al resto del país.
Reapertura condicionada al cumplimiento sanitario
El USDA informó que la reapertura estará supeditada al cumplimiento del Plan de Acción Conjunta implementado entre ambos gobiernos para contener la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo, plaga que motivó el cierre de los cruces ganaderos.
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke L. Rollins, advirtió que cada animal que cruce la frontera será sometido a una inspección sanitaria exhaustiva.
“Todo el ganado que ingrese a Estados Unidos será revisado completamente por personal del USDA para garantizar que no presente ningún signo del gusano barrenador del Nuevo Mundo”, indicó la dependencia.
Las inspecciones incluirán revisiones físicas y protocolos veterinarios antes de autorizar el ingreso del ganado al territorio estadounidense.
Sid Miller celebra la decisión, pero critica la demora
Tras el anuncio, el Comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, calificó la reapertura como una decisión positiva para la industria ganadera, aunque consideró que el cierre fronterizo se prolongó más tiempo del necesario.
“Reanudar la importación de ganado desde México es la decisión correcta para los ganaderos y los consumidores estadounidenses, pero debió haberse tomado antes”, declaró Miller.
El funcionario sostuvo que el prolongado cierre afectó seriamente a los productores de ambos países.
“La suspensión de las importaciones interrumpió las cadenas de suministro, generó incertidumbre y produjo consecuencias que podrían afectar a largo plazo a la industria ganadera”, afirmó.
Miller atribuyó parte del avance logrado a la Cumbre Binacional sobre la Mosca Barrenadora del Nuevo Mundo, celebrada la semana pasada en Santa Teresa, Nuevo México, reunión que congregó a autoridades de México, Texas y Nuevo México, así como representantes del sector pecuario.
Según el comisionado, durante ese encuentro se alcanzó un consenso sobre la necesidad de combatir la plaga mediante criterios científicos y medidas de bioseguridad, evitando cierres prolongados que perjudican a los propios productores.
“El mejor camino es la cooperación, la ciencia y las medidas sanitarias comprobadas, no interrupciones innecesarias que terminan afectando a quienes producen el ganado”, expresó.
Pide reforzar el combate al gusano barrenador
Aunque respaldó la decisión del USDA, Miller consideró que la respuesta federal frente a la amenaza del gusano barrenador todavía resulta insuficiente.
“Se han dado pasos importantes, pero el ritmo y la magnitud de la respuesta no han estado a la altura de la amenaza. El USDA pasó más de un año reaccionando en lugar de anticiparse al problema, y nuestros productores terminaron pagando las consecuencias”, sostuvo.
Añadió que la reapertura representa apenas el primer paso y pidió mantener un compromiso permanente para erradicar la plaga.
“Necesitamos utilizar de manera intensiva todas las herramientas de erradicación que ya han demostrado funcionar. Debemos proteger al ganado estadounidense y evitar que nuestros productores vuelvan a enfrentar una interrupción de esta magnitud”, afirmó.
Alivio para Chihuahua y la región fronteriza
La reapertura representa un importante respiro para los productores de Chihuahua, quienes durante meses advirtieron sobre las pérdidas económicas ocasionadas por el cierre de los puertos de exportación.
Durante ese periodo, miles de becerros permanecieron sin poder cruzar hacia Estados Unidos, afectando también a corrales de engorda, empacadoras, transportistas, hoteles, restaurantes y numerosos negocios vinculados con la actividad ganadera en ambos lados de la frontera.
En las últimas semanas, autoridades estatales, productores y representantes del sector agropecuario habían intensificado las gestiones para solicitar la reapertura de los cruces, argumentando que Chihuahua mantiene estrictos controles sanitarios y que su situación epidemiológica es distinta a la de otras regiones donde se detectó la presencia del gusano barrenador.
Con el anuncio del USDA, la industria ganadera confía ahora en recuperar gradualmente el flujo comercial y restablecer una actividad que durante décadas ha sido fundamental para la economía de la región fronteriza entre Chihuahua, Nuevo México y Texas.
