Llano, Texas — La devastación causada por las inundaciones en el centro de Texas ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de los cuerpos de emergencia, pero también ha revelado una vez más el temple y profesionalismo del Equipo de Rescate Acuático del Departamento de Bomberos de El Paso (EPFD), que actualmente desempeña un papel clave como parte de la Fuerza de Tarea 1 de Texas (TX-TF1).
Desplegados desde el pasado 4 de julio tras haber prestado apoyo en Ruidoso, Nuevo México, los bomberos paseños han asumido nuevas misiones en Llano, Marble Falls y Burnet, zonas gravemente afectadas por la crecida repentina del río Guadalupe. Desde su arribo, han ejecutado operaciones complejas de rescate acuático, evacuaciones aéreas y rastreos en áreas extensas en busca de personas desaparecidas.
Pero su intervención en esta emergencia no es un caso aislado: el historial de servicio del EPFD incluye acciones durante desastres nacionales de gran escala como el ataque del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y huracanes que golpearon el sur del país, consolidando su reputación como un equipo dispuesto a actuar más allá de los límites de su ciudad.
Rescates que salvan vidas y fortalecen comunidades
En Marble Falls, dos personas atrapadas entre las ramas de un árbol fueron rescatadas por el escuadrón de El Paso tras quedar varadas por las fuertes corrientes que arrastraron su vehículo. Días más tarde, el equipo participó en la evacuación de unas 40 personas y sus mascotas en un parque de casas rodantes, apoyados por un helicóptero de la Guardia Costera para evacuar a quienes permanecían atrapados en los techos.
A la par, el equipo mantiene un ritmo constante de búsqueda terrestre y aérea en el condado de Burnet, colaborando estrechamente con agencias locales. Todos los integrantes permanecen bajo estado de alerta permanente —conocido como “Ready 5”— que garantiza su disposición operativa las 24 horas, los 7 días de la semana.
“No trabajamos con turnos asignados. Todo el equipo permanece disponible para cualquier misión. Esa es la responsabilidad que asumimos y es un honor cumplirla”, afirmó Kris Menéndez, jefe del batallón y coordinador de rescate acuático del EPFD.
Reconocidos dentro y fuera de Texas
La respuesta del equipo de El Paso ha sido reconocida tanto por las comunidades afectadas como por las autoridades locales. En Llano, el jefe del Departamento de Bomberos, David Gilliland, agradeció personalmente al escuadrón, abriendo las puertas de su estación para que los rescatistas se sintieran como en casa.
“La forma en que los bomberos de El Paso se integraron a nuestra comunidad fue excepcional. No solo llegaron a trabajar, sino a apoyar como si fueran parte de nuestra misma ciudad”, expresó Gilliland.
El apoyo del EPFD ha sido también resaltado en sesiones oficiales del Ayuntamiento de El Paso, donde el jefe Jonathan Killings recordó que el equipo forma parte de una unidad altamente capacitada y certificada a nivel estatal, lista para operar en escenarios de alto riesgo.
Más allá de la emergencia
La tragedia en el centro de Texas ha cobrado un saldo doloroso, con más de 100 personas fallecidas, entre ellas varios menores, y docenas de personas aún desaparecidas. El compromiso del escuadrón de El Paso se mantendrá al menos hasta el 15 de julio, con la posibilidad de integrar a más personal especializado si las condiciones lo exigen.

“Seguimos enfocados, con energía y con el corazón puesto en cada misión. Nuestro deber es estar donde se nos necesite”, afirmó Menéndez.
El trabajo de los bomberos paseños no termina con la emergencia; es parte de una tradición de servicio que ha marcado generaciones dentro del departamento. Su participación en escenarios como el 9/11 o los incendios en California ha sido testimonio de una filosofía que no reconoce fronteras ni obstáculos.
El Paso, siempre presente donde se necesita
En cada tormenta, en cada crisis, la ciudad de El Paso ha respondido con acción y solidaridad a través de sus bomberos. Lo hacen sin alardes, sin reflectores. Pero cada vida salvada y cada comunidad reconstruida lleva consigo una huella imborrable: la de un equipo que sirve con orgullo, disciplina y una profunda humanidad.
En palabras de quienes los han visto actuar en medio del caos: “No solo vinieron a ayudar, vinieron a quedarse hasta que todo estuviera bajo control. Eso no se olvida”.
