PRIMERA PARTE
- El activista que desafió al crimen organizado pretende convertir la verdad en su principal arma electoral; pese a las amenazas de muerte y al exilio temporal de su familia, asegura que no dará marcha atrás
Por: Bernardo Javier GARCIA MEDINA y Jaime Alberto TORRES VALADEZ
CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.— Habla pausado, pero sin titubeos. En ocasiones recurre a las bromas para aligerar una conversación atravesada por la violencia, la muerte y la corrupción; sin embargo, cuando recuerda a su familia, la expresión se vuelve seria y sus palabras adquieren la dureza de quien lleva más de 15 años enfrentando al crimen y cuestionando al Estado mexicano.
Julián LeBarón, aspirante a la gubernatura de Chihuahua por Somos —partido registrado inicialmente como Somos México—, sostiene que la verdad será su principal bandera rumbo a las elecciones de 2027.
Todavía deberán cumplirse los tiempos y procedimientos electorales para que su eventual candidatura sea formalizada. No obstante, la dirigencia nacional del partido ya anunció que respaldará su aspiración cuando llegue el momento legal de definir candidaturas.
En entrevista con 915 Noticias, LeBarón se presentó como un hombre criado en una familia numerosa y binacional, profundamente vinculada al territorio chihuahuense.
“Soy del noroeste de Chihuahua. Nací en Galeana; mis padres también nacieron en Chihuahua y crecí en una familia muy grande. La mayoría de mis hermanos y primos tienen doble nacionalidad”, relató.
Su vida, sin embargo, quedó marcada por una violencia que dejó de ser una estadística para instalarse dentro de su propia casa.
El origen de su lucha
En 2009, el secuestro de su hermano Eric llevó a la familia LeBarón a enfrentarse abiertamente a los grupos criminales que operaban en la región. La familia rechazó pagar el rescate y emprendió una movilización comunitaria que finalmente permitió recuperar con vida al joven.
Meses después, su hermano Benjamín LeBarón y su cuñado Luis Widmar fueron secuestrados y asesinados. A partir de entonces, Julián convirtió el dolor familiar en activismo y comenzó a recorrer México para acompañar a víctimas de homicidio, secuestro, desaparición y desplazamiento.
Durante más de 15 años conoció a miles de familias afectadas por la violencia. Esa experiencia, afirmó, terminó por convencerlo de que denunciar desde fuera de las instituciones ya no era suficiente.
“Hemos vivido la total y absoluta indefensión de las instituciones para proteger a la familia y al fruto del esfuerzo honesto”, expresó. “Después de caminar por el país y conocer a miles de víctimas, decidí que no es suficiente quejarnos y quedarnos pasmados ante la realidad. Tenemos que actuar”.
LeBarón asegura que su propósito no es construir una candidatura convencional, sino impulsar una movilización ciudadana capaz de obligar a las autoridades a responder cuando una persona sea asesinada o desaparecida.
“Mi sueño es que, cuando desaparezca un niño, cuatro millones de chihuahuenses asuman la responsabilidad como si fuera su propio hijo”, afirmó.
Una candidatura surgida del activismo
El proyecto comenzó con la posibilidad de contender por la vía independiente, pero LeBarón concluyó que ese camino limitaría su capacidad para construir una estructura en los 67 municipios y postular perfiles a otros cargos.
A su juicio, una candidatura independiente aislada difícilmente puede enfrentar a los aparatos políticos tradicionales. Por ello aceptó la plataforma ofrecida por Somos, agrupación surgida de la llamada Marea Rosa y reconocida en 2026 como partido político nacional.
“Era como ir a la guerra con una resortera y que de repente te ofrecieran un tanque o un automóvil de Fórmula 1. Claro que lo vamos a aceptar”, comparó.
El aspirante aseguró que el partido no le exigió afiliarse ni renunciar al carácter ciudadano de su proyecto. Según explicó, el acuerdo busca abrir espacios a víctimas de la violencia, madres buscadoras, comunidades rurales y sectores que no encontraron representación en los partidos tradicionales.
Somos obtuvo originalmente su registro bajo la denominación Somos México, pero una resolución electoral lo obligó a modificar su nombre y emblema; desde agosto se identifica oficialmente como Somos.
LeBarón calificó el cambio como parte de una censura electoral que, desde su perspectiva, favorece a las estructuras políticas con mayor poder. Aun así, dijo estar dispuesto a “probar los límites” del sistema sin renunciar a su mensaje.
Nunca había votado
Una de sus revelaciones más controvertidas fue que nunca ha votado, decisión que atribuyó a su desconfianza hacia el sistema electoral y a la ausencia de mecanismos para exigir responsabilidades a quienes resultan electos.
LeBarón sostuvo que Chihuahua cuenta con aproximadamente 3.2 millones de electores, pero una parte considerable no participa en las elecciones porque se encuentra decepcionada de los partidos. Su apuesta consiste en movilizar precisamente a quienes normalmente se abstienen.
“Los chihuahuenses estamos asqueados de los partidos políticos y de lo que llaman política”, declaró. “Si usamos la verdad para mover corazones y conciencias, podemos hacer algo muy poderoso”. Rechazó también el argumento de que su participación dividirá el voto opositor.
“Dicen que le vamos a quitar votos a la oposición. Primero tendrían que decirnos dónde está esa oposición. Lo que pretendemos construir es algo verdaderamente opuesto a lo que tenemos”, respondió.
La verdad como bandera
LeBarón repitió una idea a lo largo de la entrevista: antes de la crisis de inseguridad y corrupción, Chihuahua atravesó una crisis de verdad. Para el activista, el poder de los grupos criminales depende de la oscuridad, el miedo y el silencio de quienes conocen sus operaciones, pero temen denunciarlas.
“En todas las colonias la gente sabe quiénes son, dónde están y qué han hecho. Si dejamos de brindarles la complicidad del silencio, los sacamos de la sombra y les arrojamos luz, les quitamos gran parte de su poder”, sostuvo.
Su discurso se apoya en la frase bíblica “la verdad los hará libres”, que atribuye a un carpintero de hace dos mil años y que presenta como fundamento moral de su proyecto. “La mentira necesita todos los recursos del mundo. Pero, si tienes la verdad de tu lado, puedes hacer con un peso lo que otros necesitan cien pesos para hacer con puras mentiras”, afirmó.
En su visión, la verdad no es solamente una expresión ética, sino una herramienta política para romper complicidades y movilizar a la sociedad.
Miedo por su familia
Cuando se le preguntó a qué le teme, su respuesta no se concentró inicialmente en las amenazas contra su vida. “Tengo miedo de que mis hijos no quieran tener familia, que no quieran asentarse en Chihuahua y que perdamos lo que nos ha llevado a ser un lugar tan especial”, expresó.
LeBarón, padre de 18 hijos, afirmó que su mayor preocupación es que las nuevas generaciones abandonen el estado por la inseguridad y la falta de oportunidades.
Pero el riesgo personal también está presente. Reveló que, inmediatamente después de anunciar su intención de participar en política, recibió amenazas de muerte.
La situación fue comunicada al secretario federal de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Posteriormente, se asignaron elementos de la Guardia Nacional para protegerlo.
La escolta lo acompaña en sus desplazamientos, mientras su familia permanece temporalmente resguardada en Estados Unidos.
“Yo no puedo tener a mi familia totalmente expuesta y vulnerable mientras emprendo este proyecto”, explicó. “Tengo miedo, pero estoy comprometido a hacer algo para que no me dé vergüenza decirles a mis descendientes que nos quedamos callados y permitimos la destrucción de nuestro estado”.
“Ya tenemos sangre en el suelo”
LeBarón sabe que otros liderazgos sociales han sido asesinados después de denunciar al crimen organizado. Sin embargo, asegura que la sangre derramada por su familia le impide retirarse.
“Ya tenemos sangre en el suelo chihuahuense que nos exige luchar por la libertad de nuestra posteridad”, manifestó.
Consideró que la clasificación estadounidense de organizaciones del narcotráfico como grupos terroristas abre una coyuntura distinta para combatir sus estructuras financieras y operativas, aunque no precisó acciones concretas.
Tras concluir la entrevista con 915 Noticias, el activista se levantó para continuar su recorrido. Su siguiente destino era Samalayuca, donde sostendría una reunión con simpatizantes y militantes.
Antes de partir tomó su texana negra y se la colocó con naturalidad. La prenda, convertida en un rasgo distintivo de su personalidad pública, completó la imagen del hombre serio, culto y frontal que ahora pretende pasar del activismo a la disputa por el poder.
Su promesa no está basada, insiste, en presentarse como salvador de Chihuahua. Su mensaje es más incómodo: ningún gobernante resolverá solo la violencia y la corrupción si los ciudadanos continúan observando desde lejos.
“Si están esperando un mesías que venga a salvarlos, en lugar de un salvador les llegará otro Hernán Cortés”, advirtió. “Todos tenemos que ser parte de la solución”.
