Tras la sentencia de cadena perpetua en contra del estadounidense Patrick Crusius, autor del ataque terrorista en El Paso, Texas, en 2019, el gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), expresó su solidaridad con las víctimas y sus familias, quienes durante años buscaron justicia por este crimen de odio dirigido contra la comunidad hispana.
El ataque, ocurrido en agosto de 2019, dejó un saldo de 23 personas fallecidas —entre ellas nueve mexicanas— y 22 heridas. México condenó enérgicamente el hecho desde el primer momento, al considerar que el crimen estuvo motivado por la xenofobia y el discurso de odio contra migrantes y personas de origen latino.
En un comunicado, la SRE reiteró el compromiso del Estado mexicano con la protección y defensa de los derechos de sus connacionales en el extranjero, destacando el apoyo de la red consular en Estados Unidos para garantizar asistencia jurídica y acompañamiento. Asimismo, el gobierno hizo un llamado a erradicar la retórica discriminatoria que impulsa actos violentos como el de El Paso.
“Este caso evidencia los graves efectos de la intolerancia. México seguirá trabajando para que hechos como estos no se repitan y para que nuestros ciudadanos en el exterior vivan con dignidad y seguridad”, señaló la Cancillería.
La postura de México refuerza su exigencia de justicia transnacional y su rechazo a la violencia racial, en línea con su política exterior centrada en la protección de migrantes y la promoción de los derechos humanos.
