La comunidad fronteriza amaneció este domingo con una noticia que dejó un profundo vacío: el fallecimiento del empresario y líder comunitario paseño Fred Loya Sr., ocurrido el 21 de febrero de 2026.
Fue su propia familia quien confirmó la partida a través de un mensaje cargado de gratitud y dolor. “Falleció en paz, rodeado de su querida familia”, señalaron, al tiempo que destacaron que más allá de su éxito empresarial, fue “un visionario, un mentor y un pilar de la comunidad de El Paso”.
En el comunicado, sus seres queridos pidieron respeto a su privacidad mientras enfrentan el duelo por la pérdida de “un amado esposo, padre, abuelo y amigo”, y agradecieron las oraciones y muestras de apoyo recibidas.
- De agente local a referente nacional
La historia de Loya es también la historia del esfuerzo fronterizo. En la década de 1970 comenzó como agente de Farmers’ Insurance en El Paso, pero su visión lo llevó a fundar en 1974 su propia compañía, Fred Loya Insurance, con un propósito claro: ofrecer servicios accesibles a comunidades trabajadoras y tradicionalmente marginadas.
Con el paso de los años, la empresa creció hasta convertirse en una de las compañías hispanas más grandes del país. De acuerdo con el ranking Top 500, llegó a posicionarse como la 18ª empresa de propiedad hispana más grande en Estados Unidos. A inicios de los años 2000, Loya cedió el liderazgo operativo a sus hijos, asegurando la continuidad de un proyecto familiar que trascendió generaciones.
- Un legado más allá de los negocios
Sin embargo, para muchos paseños su nombre no solo está ligado a una aseguradora. Está asociado con actos de generosidad constantes y visibles.
Durante años, Loya impulsó iniciativas comunitarias, apoyó causas benéficas y promovió oportunidades para jóvenes y familias de bajos recursos. Su filosofía empresarial estuvo marcada por la idea de que el éxito debía compartirse con la comunidad que lo hizo posible.
Uno de los gestos más recordados fue el espectáculo anual de luces navideñas que organizaba en El Paso. Cada diciembre, miles de familias cruzaban calles y colonias para admirar la exhibición luminosa que se convirtió en una tradición fronteriza. El evento no solo encendía focos, sino también sonrisas, y llegó a obtener reconocimiento y un premio nacional por su creatividad e impacto comunitario. Para muchos niños, era el inicio oficial de la Navidad; para los adultos, una muestra tangible de que el espíritu comunitario seguía vivo.
- Un adiós que une a la frontera
La familia Loya informó que los servicios religiosos se realizarán de manera privada. “El legado de Fred —de trabajo duro, fe, generosidad y dedicación— seguirá inspirando a todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo”, expresaron en su mensaje.
En redes sociales y distintos espacios públicos, líderes empresariales, organizaciones civiles y residentes han comenzado a compartir anécdotas y palabras de agradecimiento. Más allá de cifras y rankings, muchos coinciden en que su mayor contribución fue demostrar que desde la frontera se pueden construir empresas sólidas sin perder el compromiso social.
Hoy, El Paso despide a un empresario exitoso, pero sobre todo a un hombre que convirtió su prosperidad en una plataforma para servir. Su legado permanece en la empresa que fundó, en las familias que encontraron apoyo en momentos difíciles y en la memoria colectiva de una comunidad que cada diciembre seguirá recordando aquellas luces que iluminaban algo más que calles: iluminaban esperanza.
