El Paso, Texas. — Una explosión de colores, emociones y mensajes de dignidad llenó las calles del centro de El Paso este fin de semana, cuando decenas de contingentes tomaron parte en la edición número 19 del Desfile del Orgullo, en un momento histórico en que la comunidad LGBTQ+ enfrenta nuevos desafíos y recortes a sus derechos desde distintos niveles de gobierno.
La jornada, organizada por Sun City Pride, congregó a más de 38 agrupaciones comunitarias, familiares y artísticas que marcharon desde el edificio municipal hasta el parque Houston, en una manifestación que combinó alegría festiva con una profunda carga simbólica de resistencia. Carros alegóricos, cuerpos adornados con lentejuelas, banderas multicolores y tambores dieron vida a una marcha que fue tanto una celebración como una declaración colectiva: “Aquí seguimos, visibles, presentes y unidos”.
Aunque la temperatura superaba los 90 grados, ni el calor ni el miedo impidieron que cientos de personas salieran a mostrar su orgullo. “Estamos aquí para decir que nuestra existencia no es negociable”, señaló Alejandro Morales, joven organizador local que encabezó uno de los contingentes. “Marchamos no solo por nosotros, sino por quienes ya no están y por quienes todavía no pueden salir a la calle sin temor”.
La celebración tuvo también un tono de firme protesta frente a decisiones políticas recientes que afectan a la comunidad. En las últimas semanas, diversas organizaciones han denunciado el desmantelamiento de servicios esenciales para personas LGBTQ+, incluyendo líneas de apoyo para jóvenes en crisis. “Nos están quitando redes de ayuda que pueden salvar vidas”, dijo una voluntaria de un colectivo de salud mental que prefirió no ser identificada. “Y ante eso, respondemos con visibilidad, con arte, con comunidad”.
El desfile fue resguardado por autoridades municipales y contó con la presencia de funcionarios como el comisionado del Precinto 2, David Stout, quien marchó junto a las familias. “Lo que vemos hoy es un ejemplo de lo que debería ser todo el año: inclusión, respeto y amor. No permitiremos que el odio retroceda nuestros logros como sociedad”, declaró.
A lo largo de la ruta, el entusiasmo era palpable: mascotas disfrazadas con bandanas arcoíris, familias enteras mostrando carteles de apoyo, y adolescentes abrazándose con lágrimas en los ojos. En medio del bullicio, resonaban frases como “¡El amor gana!” y “¡Ni un paso atrás!”.
Uno de los momentos más emotivos fue protagonizado por Lourdes y Stephanie, una pareja que acudió por primera vez al desfile. “Venir aquí ha sido terapéutico”, confesó Lourdes. “Me ha tomado años aceptar quién soy, y ver esta marea de amor me hace sentir que no estoy sola”.
El cierre del desfile dio paso a una fiesta comunitaria en el parque Houston, donde hubo presentaciones musicales, puestos informativos, distribución de recursos y homenajes a activistas locales. Entre los premiados se reconoció al contingente más original y al carro alegórico con mayor impacto visual.
Ernesto Ricardo Torres, codirector del evento, subrayó que lo vivido este año trasciende lo simbólico. “No es solo una marcha, es un acto de afirmación ante un entorno político que busca invisibilizarnos. Ser LGBTQ+, ser latino, ser migrante… todo eso es político, y este desfile es nuestra respuesta: no nos rendimos”.
Sun City Pride, la organización convocante, reafirmó su compromiso de seguir fortaleciendo espacios seguros y visibles para la comunidad LGBTQ+ en la región. Como cada año, el evento marcó el arranque de una serie de actividades que se extenderán durante el mes de junio, entre ellas encuentros culturales, charlas educativas, presentaciones teatrales y eventos familiares en distintos puntos de la ciudad.
En palabras de Karineh, joven participante que desfiló con un penacho azteca: “Hoy el orgullo no solo se lleva en la ropa, se lleva en la piel, en el alma, y se grita con fuerza. Porque existir ya es resistir”.
Con cada paso, cada bandera levantada y cada abrazo compartido, El Paso dejó claro que la lucha por la igualdad sigue más viva que nunca.
