Texas se unió a un acuerdo multi-estatal multimillonario sobre opioides con CVS Pharmacy, el último avance en numerosas demandas relacionadas con el papel de los fabricantes, distribuidores y consultores en la crisis de los opioides.
El fiscal general de Texas, Ken Paxton, anunció el miércoles que el estado está en un acuerdo de $5 mil millones con el gigante minorista, que fue acusado de monitorear inadecuadamente las recetas de opioides. Si otros gobiernos estatales, municipales y tribales aceptan, Texas podría recibir más de $276 millones.
La declaración de Paxton no menciona cómo se gastaría este dinero.
“Millones de estadounidenses han muerto o están enfermos debido a la epidemia de opiáceos. Si bien queda trabajo importante, una amplia coalición de estados llegó a ciertos términos con CVS, y tenemos la esperanza de que podamos llegar a un acuerdo final en todos los términos”, dijo en un comunicado de prensa.
CVS dijo en un comunicado que esto no es una admisión de irregularidades y que continuaría luchando contra cualquier reclamo que no se resuelva con este acuerdo tentativo.
“Estamos comprometidos a trabajar con estados, municipios y tribus, y continuaremos con nuestras propias iniciativas importantes para ayudar a reducir el uso ilegítimo de opioides”, Thomas Moriarty, director de políticas y consejero general de CVS Health.
Texas ha sido parte de múltiples acuerdos de opioides a nivel nacional desde 2020 con los principales fabricantes y distribuidores de productos farmacéuticos, incluidos Mallinckrodt, Allergan, Endo, Johnson & Johnson, Teva, Cardinal, McKesson y AmerisourceBergen, así como con el gigante consultor McKinsey & Co. Estos acuerdos le han aportado al estado miles de millones de dólares.
Además de CVS, Bloomberg News informó que gigantes minoristas como Walgreens y Walmart también han llegado a acuerdos propuestos por fármacos por un valor de alrededor de $5 mil millones y $3 mil millones, respectivamente.
Sobre el terreno, la crisis de estos medicamentos ha seguido devastando comunidades en todo el país desde que el ex presidente Donald Trump la declaró emergencia nacional en 2017. En particular, la cantidad nacional de muertes por sobredosis aumentó a un récord de 107 mil en 2021.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que más de 4 mil 800 texanos murieron por sobredosis entre abril de 2021 y abril de 2022, más del 60% de aumento en las muertes en los últimos tres años. Y es probable que esta cifra sea una gran subestimación porque la mayoría de los condados del estado no realizan regularmente pruebas de toxicología debido a limitaciones financieras.
En los últimos meses, el gobernador de Texas. Greg Abbott también ha llamado la atención sobre el tema, particularmente en torno al fentanilo, un opioide sintético que ahora provoca la mayoría de las sobredosis en los Estados Unidos.
Abbott, quien durante mucho tiempo ha favorecido la seguridad fronteriza y la vigilancia sobre la reducción de daños como soluciones a la crisis, ordenó al Departamento de Seguridad Pública de Texas que intensifique sus esfuerzos para combatir los cárteles de la droga, diciendo que están contrabandeando grandes volúmenes de fentanilo al estado. De manera similar, pidió a otras agencias estatales que describieran cómo podrían intensificar sus respuestas a la crisis antes de la sesión legislativa de 2023.
Pero en octubre, también dijo que el estado debería financiar la distribución de Narcan, meses después de que el programa estatal pagado con fondos federales para entregar un fármaco probado que revierte las sobredosis de opioides se quedó sin dinero debido a la gran demanda.
“Tendremos que buscar las áreas donde se encuentra más predominantemente el fentanilo y asegurarnos de que Narcan esté fácilmente disponible allí”, dijo Abbott en una conferencia de prensa
