Una secuencia inusual de tres sismos consecutivos, con epicentro en el oeste de Texas, sacudió la región de Borderland durante la noche del sábado 3 de mayo, dejando a residentes de El Paso y áreas cercanas en alerta.
Los movimientos, originados cerca de Mentone (condado de Loving), a unos 320 kilómetros al este de la ciudad, alcanzaron magnitudes de hasta 5.3 según datos del Servicio Geológico de EE.UU. (USGS)
Detalles de los sismos
Primer movimiento (7:40 p.m., hora local); Un temblor de 3.4 narcó el inicio de la actividad.
El más intenso (7:49 p.m.): Un terremoto de 5.3, el de mayor fuerza registrada en la zona en meses. Réplica (8:00 p.m.): Un evento de 2.9 cerró la secuencia.
Aunque no se reportaron daños estructurales en El Paso, el evento revivió recuerdos del sismo de 4.9 que sacudió la región el 14 de febrero, con epicentro cerca de Toyah, Texas.
¿Por qué se sintió tan lejos?
Expertos explican que las ondas sísmicas pueden propagarse grandes distancias en zonas con características geológicas específicas. Mentone, un área escasamente poblada conocida por su actividad petrolera, ha experimentado sismos vinculados a la extracción de hidrocarburos en años recientes.
¿Fracking o fallas naturales?
Mientras el USGS investiga las causas, algunos científicos apuntan a que la inyección de aguas residuales por la industria energética podría estar relacionada. Sin embargo, no se ha confirmado oficialmente.
Reacciones en redes sociales
Vecinos de El Paso y Carlsbad (Nuevo México) compartieron testimonios en plataformas como X: *”Sentí que mi casa crujía por segundos”*, escribió @AnaElPaso, mientras otros describieron vibraciones en muebles y ventanas.
Aunque los temblores no superaron los 6.0 grados —umbral de riesgo alto—, el evento recordó la importancia de preparación ante fenómenos impredecibles. Autoridades locales reiteraron recomendaciones básicas de seguridad sísmica.
Contexto adicional: El condado de Loving, donde ocurrieron los sismos, es uno de los menos poblados de EE.UU., pero su actividad geológica lo ha puesto en el radar de investigadores. En 2022, un estudio de la Universidad de Texas alertó sobre el aumento de sismos inducidos en la Cuenca Pérmica, región clave para la producción energética nacional.
