La medida constituye la primera gran reorganización de personal tras las elecciones de mitad de mandato y se produce después de que Trump expresara su furia por la estrategia que llevó a los republicanos a perder de manera decisiva la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado, según personas familiarizadas con el asunto.
Sin embargo, la decisión de ascender a Miller —uno de los arquitectos más poderosos y controvertidos del segundo mandato de Trump— al puesto de mayor rango en el Ala Oeste es señal de que el presidente no pretende cambiar fundamentalmente su enfoque de Gobierno.
Trump dijo que Wiles pasaría a formar parte de su operación política y añadió que ella “ha realizado un trabajo excepcional”. Además, al salir de la Casa Blanca este viernes rumbo a un evento en Florida, elogió a Miller.
“Stephen ha sido fantástico y, a veces en la vida, hay que hacer cambios”, dijo Trump a los periodistas poco después de anunciar la reestructuración del personal.
“Él ha estado conmigo desde el principio. Entiende la situación, es muy hábil políticamente y es un muy buen hombre”, agregó.
Wiles presentó su renuncia la noche del jueves, según dos fuentes familiarizadas con el asunto, y el presidente anunció que el cambio entraría en vigor el lunes.
Trump, quien inicialmente parecía imperturbable ante los resultados de las elecciones del martes por la noche, se ha ido enfadando más a medida que observaba la cobertura de las históricas derrotas, según las personas familiarizadas con su reacción. Ese malestar se ha extendido por todo el Ala Oeste, que se ha visto cada vez más dividida en facciones durante los últimos días.
El mandatario manifestó su descontento con su equipo político desde una tensa recepción la noche de las elecciones en el Salón Este, según una de las personas familiarizadas con el asunto. Expresó con vehemencia que las profundas derrotas republicanas fueron resultado de la estrategia del equipo. Wiles figuraba entre las personas a las que Trump culpó de las pérdidas republicanas, señaló dicha fuente.
Al quedar claro que el presidente estaba descontento con ella, Wiles decidió renunciar, considerando que él debía poder elegir a alguien de su confianza para dirigir la Casa Blanca, según una fuente familiarizada con su pensamiento. Esa persona destacó que Wiles tuvo un año difícil en lo personal, debido a su diagnóstico y tratamiento de cáncer, y comentó: “No valía la pena que siguiera en un puesto en el que Trump dejaba claro que no la quería”.
Tras la debacle en las elecciones intermedias, Trump escuchó a varios aliados y colaboradores que le instaban a realizar cambios en su equipo de alto nivel en respuesta a las derrotas y argumentó que era necesario modificar el enfoque dentro del Ala Oeste, según una fuente con conocimiento del asunto. No obstante, la medida sorprendió a muchos miembros del Gobierno, y varios funcionarios de la Casa Blanca expresaron a CNN su preocupación por el resto del segundo mandato de Trump.
“Susie hace que todo funcione con precisión. No sé qué pasará a partir de ahora”, comentó un funcionario.
Otro aliado de Trump calificó la situación como una “pérdida catastrófica” para el presidente.
- El ascenso de un partidario de una política migratoria estricta
Miller, quien actualmente se desempeña como subsecretario general y ha sido el artífice de algunas de las prioridades más polémicas de Trump, ha ampliado su ámbito de actuación durante el último año para abarcar amplios sectores de la política interna y ha defendido una interpretación amplia del poder ejecutivo. Miller trabaja para Trump desde su primera campaña presidencial, iniciada en 2015.
Su esposa, Katie, tiene un pódcast en el que habitualmente aparecen funcionarios del Gobierno y aliados de Trump, y un invitado dijo que algunas personas temían no poder rechazar sus solicitudes para participar por miedo a convertirse en blanco de Miller. “Ha sido el privilegio de mi vida haber formado parte de su equipo desde el primer día, y es un honor indescriptible servir como su secretario general de la Casa Blanca”, publicó Miller el viernes en X.
Agradeció a Wiles por su servicio y amistad antes de añadir: “La misión ahora está más clara que nunca: luchar con toda nuestra alma para apoyar a nuestro presidente y defender esta magnífica República”.
Funcionarios del Gobierno que hablaron con CNN interpretaron el cambio como una señal de que la Casa Blanca estaba redoblando su apuesta por la política de mano dura del presidente en materia de inmigración, a pesar del creciente descontento público con las políticas del Gobierno. En los últimos días, Trump había consultado a sus aliados si consideraban que Miller sería una opción adecuada para reemplazar a Wiles, según una persona al tanto de las conversaciones. También mencionó al director de Inteligencia Nacional, Jay Clayton, como posible candidato, indicó dicha fuente.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth —a quien algunos sectores del Partido Republicano han intentado culpar de los resultados electorales de la formación debido a su liderazgo en la guerra con Irán— celebró la noticia; en una publicación en X, afirmó que Miller “nunca retrocede” y le expresó su apoyo.
