EL PASO, TEXAS. — En un ambiente de alivio y entusiasmo, decenas de residentes del condado de El Paso se dieron cita este sábado en el estacionamiento de la Oficina de Impuestos de Ascarate para participar en el último evento de recompra de armas de fuego, un programa que durante años permitió a la comunidad entregar rifles, escopetas, pistolas y armas de asalto a cambio de tarjetas de regalo.
La participación superó todas las expectativas. En menos de 45 minutos se agotaron los vales de regalo, equivalentes a 15 mil dólares, lo que obligó a dar por concluida la jornada mucho antes de lo previsto.
Para la comisionada del Precinto 1, Jackie Butler, la masiva asistencia confirmó la relevancia del programa. “En menos de una hora recibimos más de cien armas. Esto nos demuestra que la gente quiere un espacio seguro para deshacerse de ellas y confía en el condado para garantizar que se destruyan de manera responsable”, expresó.
Durante la primera hora se recolectaron alrededor de 130 armas de fuego de diferentes calibres, con lo que se alcanzó un total de 1,300 armas entregadas a lo largo de los cuatro eventos organizados en el condado. El armamento fue almacenado en cajas selladas para su posterior traslado a la oficina central.
- Voces ciudadanas: alivio y seguridad
Luisa, residente del este de El Paso, acudió con tres pistolas que guardaba desde hace años. “Siempre me preocupaba que mis hijos o alguien más pudiera encontrarlas. Hoy siento que me quité un peso de encima. El vale es lo de menos, lo que me llevo es tranquilidad.”
Por su parte, Juan, habitante del Valle Bajo, entregó un rifle y una escopeta heredada de su padre. “Estos programas deberían continuar. No vine por el dinero, vine porque me daba miedo tener esas armas en casa. Es una carga que ya no quiero cargar.”
Muchos participantes coincidieron en que la cancelación del programa es lamentable, ya que representaba no solo un incentivo económico, sino también un beneficio directo para la seguridad comunitaria.
- Garantía de destrucción segura
El comandante Jerome Washington, de la Oficina del Sheriff, explicó que todas las armas serán destruidas en un incinerador de la corporación.
“Nuestro papel ha sido garantizar un proceso seguro y legal. Aunque este programa termina hoy, quienes deseen deshacerse de un arma todavía pueden llevarla a la oficina del sheriff, pero debe entregarse en una caja cerrada, nunca descubierta.”
El jefe policiaco subrayó que la labor de la corporación no es interferir en los derechos de los ciudadanos, sino ofrecer alternativas seguras para quienes ya no quieren mantener armas en sus hogares.
“Queremos que la comunidad sepa que siempre habrá un espacio seguro. Nuestro trabajo es evitar que esas armas terminen en las calles o representen un riesgo dentro de las casas.”
- Un cierre agridulce
Aunque el ambiente fue de satisfacción entre los asistentes, la comisionada Butler lamentó que este fuera el último evento, debido a nuevas restricciones estatales que prohíben organizar programas de canje de armas a partir del 1 de septiembre.
“El estado no quiere que tengamos este tipo de iniciativas. Sin embargo, la gente nos ha demostrado que tienen valor y que cumplen un objetivo: salvar vidas. Ojalá en el futuro se cambien las leyes para poder retomarlas”, expresó.
Finalmente, Butler recordó que el condado mantiene otras estrategias de prevención, como la distribución de casilleros y cajas fuertes para resguardar armas en los hogares. Los interesados pueden solicitar más información en la oficina de la comisionada, ubicada en el edificio de la Corte del Condado Enrique Moreno, en el centro de la ciudad.
