- La ausencia de mujeres y de personas de género diverso en el diseño tecnológico y en la toma de decisiones puede ser peligrosa.
Este artículo de Sheena Magenya y Smita V. se escibió para la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones-Programa de derechos de las mujeres (APC WRP). También forma parte de la serie Spotlight de junio de 2026 de Global Voices, «Diversidad de género«. Esta serie ofrece una visión de la diversidad de género y de cómo se ve amenazada, protegida y preservada en todo el mundo. Puedes apoyar este reportaje con una donación.
En 1983, cuando la NASA se preparaba para el lanzamiento del transbordador especial Challenger, los ingenieros preguntaron a Sally Ride, la primera mujer estadounidense en el espacio, si cien tampones eran suficientes para un vuelo de seis días. En noviembre de 2025, el Departamento de Transporte de Estados Unidos dio a conocer a THOR-05F, el primer maniquí de ensayo de colisiones basado específicamente en un cuerpo de mujer, y no solo una versión a escala reducida del maniquí de ensayo de colisiones basado en un cuerpo de hombre. Hoy, algunos nuevos modelos de autos desbloquean todas las puertas por defecto tan pronto como el auto queda parqueado o al apagar el motor, lo que puede ser especialmente peligroso para las mujeres y las personas LGBTQ+. Este ajuste solo puede cambiarse manualmente. En un ambiente más cercano, en varios espacios y conferencias sobre justicia social, suelen haber paneles y conversaciones en los que solo hay hombres como oradores y moderados. Estos paneles, llamados coloquialmente en inglés “manels” (hombre+paneles, algo así como «hombreles»), son un indicador visible que nos recuerda cómo la falta de diversidad de género en la conversación no se ve como un problema, o siquiera como algo inusual. La ausencia literal de mujeres y personas de género diverso en todos los niveles de diseño y toma de decisiones puede ser, y a menudo es, peligrosa y pone en riesgo las vidas de más de la mitad de la población mundial.
Al mismo tiempo, en muchos contextos en los que las sexualidades y las expresiones de género no heteronormativas son legal y socialmente criminalizadas, las personas LGBTQ+ y las mujeres suelen ser chivos expiatorios de la decadencia moral de la sociedad y se presentan como el motivo de Gobiernos fallidos, y hasta de desastres naturales. A través de la información errónea y la desinformación digital, y con una extensa plataforma de apatía e inacción, las narrativas en torno a mujeres y personas de género diverso y sus comunidades han sido manipuladas para promover un lenguaje que resulta en violencia que estas comunidades experimentan en línea y fuera de línea.
A través de una reciente encuesta de Gallup en Estados Unidos, país antes considerado progresista por su inclusión y avances legislativos para mujeres y personas LGBTIQA+, se descubrió que, por primera vez en casi dos décadas, están en recesión la opinión pública positiva hacia el matrimonio del mismo sexo y las identidades trans (todo el abanico de identidades trans diversas más allá del binarismo hombre–mujer) y los derechos. La intolerancia y la exclusión activa de las mujeres y las personas de género diverso está en aumento, y estos cambios tienen y seguirán teniendo un efecto negativo sobre los avances que han ayudado a crear un mundo más equitativo.
La diversidad de género generalmente se refiere a la representación e inclusión equitativa de personas de diferentes identidades y expresiones de género. Mejorar la diversidad de género suele entenderse como la inclusión intencional de las mujeres en varios espacios y ámbitos. También debería entenderse de manera que se incluyera a las personas no binarias, transgénero, de género fluido, sin género y otras personas de género diverso. La verdadera diversidad de género debe ir más allá de las concepciones binarias tradicionales del género y entender el género como una galaxia en lugar de categorías y etiquetas fijas.
¿Por qué debería importarnos la diversidad de género?
Las experiencias y realidades vividas por las mujeres y las personas LGBTIQA+ de todos los sectores de la sociedad son fundamentalmente diferentes de aquellos de personas cuyas vidas están en conformidad con las estructuras de poder social y son legalmente aceptadas, que a menudo se presentan como normativas, como la heterosexualidad y el patriarcado. Esta exclusión de las mujeres, géneros, y sexualidades vistos como “no normales” en una sociedad determinada afecta negativamente a toda la sociedad, además de a los grupos o personas afectados en primera persona. Esta exclusión tiene consecuencias de amplio alcance, entre las que se incluye elaborar políticas y leyes que limitan el libre acceso a una sanidad que salva vidas, educación fundamental y documentos de identidad y de viaje.
Retroceder en los avances en diversidad de género e inclusión crea sociedades desiguales. Los estudios muestran que las sociedades que excluyen por razón de género y sexualidad, raza, clase, casta, discapacidad y religión, avanzan a paso mucho más lento que las sociedades que crean más igualdad de oportunidades para toda la comunidad, independientemente de las diferencias. La tendencia actual de rechazar y revertir iniciativas existentes que han buscado resolver varias desigualdades (incluida la diversidad de género), pone en riesgo nuestro potencial de cambio colectivo y amenaza con deshacer siglos de progreso hacia un mundo con mejores experiencias de vida para todos.
Diversidad de género y tecnología
Existe una opinión extendida, o quizás incluso una aspiración, de percibir la tecnología como neutra. Esto no es cierto ni posible, porque los sesgos y la falta de inclusión de los mundos físicos fuera de línea se traducen en espacios en línea y se construyen en forma de tecnologías, que después se venden como imparciales. En el mundo de hoy, donde la tecnología es una parte integral que enreda nuestras vidas y nuestros cuerpos, es urgente prestar atención a la diversidad de género en la tecnología.
Las tecnologías y sus aplicaciones deben ir acompañadas de derechos digitales y conversaciones sobre seguridad que presten especial atención a cómo contribuyen a hacer más grandes las desigualdades existentes. La tecnología de reconocimiento facial, la inteligencia artificial generativa y otras tecnologías se están usando cada vez más para influenciar procesos democráticos y de Gobierno, y las están usando autoridades locales para sistemas de vigilancia y bienestar, entre otros. Los prejuicios y sesgos existentes en el mundo y las sociedades físicas también se reflejan en los datos usados para entrenar estas tecnologías, lo que replica los sesgos contra mujeres y personas de género diverso, negros y personas de color y otras comunidades estructuralmente marginalizadas.
Los macromodelos lingüísticos con los que se nutren herramientas de IA como ChatGPT, Claude, etc., tienen más probabilidades de ofrecer a los usuarios de inglés afroamericano trabajos de menos prestigio, de condenarlos por un crimen y de sentenciarlos a muerte y no a cadena perpetua por cometer homicidio. Une estudio de ONU Mujeres reveló que casi una de cuatro mujeres defensoras de derechos humanos encuestadas han sufrido violencia digital asistida por IA con graves repercusiones en el mundo real. Si no se lucha por la diversidad de género en la tecnología, a las mujeres y las personas de género diverso seguirán las están aplastando las lagunas en los sistemas.
La violencia de género facilitada por la tecnología tiene un impacto desproporcionado en la seguridad, el acceso y los derechos de las mujeres, las personas LGBTQ+ y otras comunidades silenciadas estructuralmente, especialmente las que se pronuncian y son visibles en plataformas de redes sociales. Como nuestras vidas ahora existen en el continuo en línea y fuera de línea, este impacto se siente en los espacios y vidas digitales y en los físicos, así como en la salud mental de los sobrevivientes.
El estudio de referencia de la doctora Joy Buolawini y la doctora Timnit Gebru de 2018, “Gender Shades” (Sombras de género) revela que la tecnología de reconocimiento facial de Microsoft, IBM, y Face++ tenía las tasas de error más bajas del 0,8% con rostros masculinos de piel más clara, y las tasas de error más altas del 34,7% cuando se trataba de rostros de mujer más oscuros. Este estudio y algunos otros que siguieron llevaron a que varios departamentos de policía de estados de Estados Unidos prohibieran usar reconocimiento facial por su sesgo racial intrínseco y su capacidad para agravar las desigualdades raciales estructurales.
En India, un programa de bienestar de 50 años niega raciones de comida a embarazadas y nuevas madres, ya que la tecnología de reconocimiento facial de IA que ahora se usa para verificar la identidad no puede reconocer los rostros que cambian comparados con fotos tomadas años atrás como parte de los sistemas de identidad. Un estudio reciente mostró que los modelos populares de inteligencia artificial reproducen estereotipos y sesgos dañinos por razón de casta, y discriminan a las personas de castas oprimidas que están infrarrepresentadas en comparación en los medios de comunicación y en línea. Esto destaca que, si bien la diversidad de género es una lente esencial para abordar los derechos y tecnologías digitales, estaría incompleto sin añadir el factor de la interseccionalidad de raza, casta, ubicación y capacidad.
El momento es ahora
El actual giro a la derecha del mundo y los ataques constantes a la diversidad de género y otras intervenciones de justicia social por parte de Gobiernos, grandes empresas tecnológicas y otros poderes nos dificultan impulsar los derechos y libertades en este momento. Por esto, es hora de mantener la posición y seguir contando nuestras historias y reclamar presencia en las mesas donde se toman decisiones en todo nuestro esplendor interseccional. Porque entendemos que todas nuestras opresiones están interconectadas y que es imposible huir del papel de la tecnología en nuestras vidas, necesitamos poner todos nuestros nuestros recursos, ideas y habilidades al servicio de acciones más colectivistas y menos aisladas al resolver problemas.
Frente a los sistemas interconectados del heteropatriarcado, el racismo, el colonialismo de asentamiento, la opresión de casta, el capitalismo desenfrenado, la militarización, el tecnoautoritarismo y la mercantilización del planeta y los países em desarrollo, nuestra esperanza yace en la fuerza de nuestra diversidad a medida que avanzamos en conjunto imperfectamente hacia nuestras liberaciones colectivas.
