Las cifras récord de Inversión Extranjera Directa confirman la confianza global en la estabilidad económica de México y en el liderazgo de su presidenta. La inversión sigue llegando porque el país ofrece certidumbre jurídica, capacidad productiva y una política económica responsable. Con esto, México protege los empleos, las cadenas de suministro y el bienestar de las familias mexicanas.
Su manejo ha sido brillante, sereno y responsable, evitando con inteligencia política que un procedimiento previsto en las reglas del acuerdo se convierta en un escenario de incertidumbre.
Una vez más se demuestra que la mejor política exterior es la política interior. México negocia desde una posición de dignidad porque es fuerte hacia adentro. Somos una nación siempre abierta a la cooperación y al entendimiento comercial.
Rechazamos cualquier postura irresponsable de la oposición que busque construir narrativas de incertidumbre en contra de nuestra nación, la defensa de nuestra soberanía no admite regateos.
En este momento histórico estamos convocados a la unidad, México debe colocar por encima de cualquier diferencia el interés superior de la nación. Por ello, respaldar a la presidenta es un imperativo patriótico: en la defensa de la nación, el único interés supremo e indivisible es el bienestar del pueblo.
