El Paso, TX.– Cientos de manifestantes se reunieron este jueves para exigir el cierre inmediato del centro de detención migratoria más grande del país, instalado en la base militar de Fort Bliss y conocido oficialmente como Camp East Montana, aunque en la frontera ya es señalado como la “Lone Star Lockup”.
Organizaciones de derechos civiles, defensores de migrantes y legisladores demócratas se sumaron a la protesta, denunciando que las condiciones en el lugar constituyen violaciones graves a los derechos humanos.
“Como población fronteriza, sabemos que podemos hacerlo mejor”, expresó Marisa Limón Garza, directora ejecutiva del Centro de Defensoría de Inmigrantes Las Américas, en una conferencia de prensa previa. “Los miembros del servicio activo juran proteger nuestro país, y tener una instalación de deportación masiva en su base es un asalto a ese compromiso”.
El complejo comenzó con capacidad para 1,000 personas, pero el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) prevé albergar hasta 5,000. La instalación consiste en una vasta red de tiendas de campaña levantadas en el árido desierto texano, lo que ha llevado a comparaciones con los centros de internamiento de la Segunda Guerra Mundial.
Activistas han documentado denuncias de calor insoportable, alimentación deficiente, falta de agua potable, atención médica limitada y obstáculos para acceder a representación legal. Existen reportes de personas detenidas que han perdido peso de forma alarmante y que carecen de calzado y ropa adecuados.
“Este campo de concentración viola nuestros valores compartidos”, declaró Jovanny Sebastián Hernández, del New Mexico Dream Team. “Ese dinero podría usarse en salud, educación y vivienda, no en detención masiva”.
El uso de Fort Bliss como sede de detención revive recuerdos incómodos en la comunidad local. Durante la Segunda Guerra Mundial, la base albergó a personas catalogadas como “extranjeros enemigos”, y más recientemente, en la administración Trump, fue utilizada para retener a menores migrantes no acompañados.
Samantha Singleton, directora de políticas de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, cuestionó incluso la manera en que se presentó el nuevo centro. “La apertura del sitio de detención más grande del país fue tratada como un evento para celebrar. En realidad, debería haber sido una alarma y un llamado urgente a cambiar de rumbo”.
- Presión creciente
Las protestas en El Paso forman parte de un movimiento fronterizo más amplio que exige alternativas a la detención masiva de migrantes, insistiendo en que existen modelos más humanos y efectivos para gestionar la migración. Los organizadores advirtieron que continuarán con movilizaciones, acciones legales y campañas de presión hasta lograr el cierre del controvertido centro en Fort Bliss.
Fotografía: PAUL RATJE (REUTERS)
