- El agua inundó vialidades y espacios recreativos; su descenso redujo el riesgo de evacuación, pero las autoridades mantienen la vigilancia.
SUNLAND PARK, Nuevo México.— La crecida del Río Bravo mantuvo en alerta a los cuerpos de emergencia ante el riesgo de que el agua rebasara el muro de contención y llegara a una zona donde viven aproximadamente 100 personas, distribuidas en unas 20 a 30 familias.
El jefe de Bomberos de Sunland Park, Danny Medrano, informó que el caudal alcanzó su punto máximo alrededor de la medianoche y comenzó a descender durante la madrugada. Esa disminución permitió retirar la alerta preventiva durante la mañana y descartar, hasta ese momento, una evacuación.
“Es la primera vez que veo tanta agua en el Río Bravo desde 2006, hace 20 años”, expresó.
Aquel episodio fue considerablemente más grave: aproximadamente mil 200 habitantes de Sunland Park tuvieron que ser evacuados, mientras las inundaciones también ocasionaron daños y rescates en otros puntos de la región fronteriza.
Durante la nueva emergencia, los equipos de rescate permanecieron preparados para intervenir y las autoridades contemplaron habilitar el edificio deportivo de Sunland Park como refugio si el agua avanzaba hacia las viviendas.
La respuesta incluyó cierres de vialidades, trabajos nocturnos de remoción de tierra y vigilancia de los diques. La Comisión Internacional de Límites y Aguas abrió ocho compuertas para ayudar a controlar la crecida.
El exceso de agua también puso bajo presión parte del sistema de alcantarillado de CRRUA, que movilizó cuadrillas y pidió reportar olores inusuales sobre McNutt Road, entre Sunland Park Drive y la planta de tratamiento cercana a Racetrack Drive.
Aunque disminuyó el riesgo para las viviendas, las autoridades reiteraron que la corriente y el terreno saturado seguían siendo peligrosos. Pidieron evitar las orillas y los senderos inundados y mantener alejados a niños y mascotas.
