Ciudad Juárez, Chihuahua.— La posibilidad de que el presidente estadounidense Donald Trump imponga un nuevo arancel de 30% a las importaciones mexicanas ha encendido las alertas entre especialistas y autoridades de esta frontera, quienes advierten serias consecuencias económicas tanto para Chihuahua como para el norte del país en general.
Erika Don Juan, doctora en Economía y rectora del campus Juárez de la Universidad Tec Milenio, advirtió que de concretarse esta medida, se agudizaría la incertidumbre económica que ya se vive desde principios de año, y que afecta directamente a regiones como Ciudad Juárez, cuya economía depende en gran medida del sector manufacturero y de exportación.
“Desde hace tiempo hemos venido alertando sobre los efectos que los procesos electorales tanto en México como en Estados Unidos podrían tener sobre la economía local. Lo que ahora vemos es una amenaza que se alinea con las tensiones geopolíticas y comerciales impulsadas por la agenda de Trump”, señaló la académica.
Trump, quien aspira a regresar a la presidencia, ha acusado a México de no hacer lo suficiente para detener el flujo de fentanilo hacia su país, y de mantener un comercio desfavorable para los intereses estadounidenses. En ese contexto, anunció que busca reemplazar el arancel del 25% que se impone actualmente a productos mexicanos que no cumplen con las disposiciones del T-MEC, por uno aún más severo del 30%.
Don Juan subraya que esta presión económica también es una forma de influir políticamente sobre la presidenta Claudia Sheinbaum, quien apenas inicia su mandato, en un contexto global ya marcado por tensiones comerciales y políticas.
La preocupación no es solo académica. La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, coincidió en que una medida de este tipo tendría un impacto directo en la economía regional y nacional. “Por supuesto que hay implicaciones para todo el país, para el norte en general y para Chihuahua en particular”, expresó la mandataria estatal.
Campos afirmó que su gobierno seguirá de cerca las negociaciones que lidere la presidenta Sheinbaum con la administración estadounidense y confió en que se privilegie el diálogo para evitar mayores daños económicos.
Ambas voces destacan que esta frontera industrializada, dependiente de la exportación, podría ser uno de los primeros puntos en resentir los efectos de una medida arancelaria, afectando empleos, inversiones y cadenas productivas.
Ante el panorama incierto, tanto autoridades como analistas hacen un llamado a la preparación, la unidad y la estrategia diplomática para enfrentar un posible giro en la relación comercial con Estados Unidos, justo en un año clave para ambos países.
