La orden ejecutiva del Presidente Donald Trump que designa a los cárteles mexicanos y otras organizaciones criminales como terroristas extranjeros podría obligar a algunas empresas estadounidenses a renunciar a hacer negocios en México.
Washington DC, Estados Unidos.- La orden ejecutiva, firmada por Trump el lunes, tiene como objetivo poner la máxima presión sobre México para que controle el tráfico de drogas.
La designación, en términos más generales, también otorga a la Administración Trump más poder para imponer sanciones económicas y restricciones de viajes, e incluso potencialmente para emprender acciones militares en países extranjeros.
Sin embargo, desenredar las operaciones de los cárteles de los intereses estadounidenses en México podría ser inmensamente complicado.
México es el principal socio comercial de Estados Unidos en materia de bienes y muchas empresas estadounidenses tienen operaciones manufactureras en el País.
Lo que es más complicado aún es que las redes criminales han extendido sus operaciones mucho más allá del tráfico de drogas y el tráfico de personas. Ahora están insertas en una amplia franja de la economía legal, desde el cultivo de aguacates hasta la industria turística del País, que mueve miles de millones de dólares, lo que hace difícil tener la absoluta certeza de que las empresas estadounidenses estén aisladas de las actividades de los cárteles.
“Esto ha surgido en administraciones anteriores en todo el espectro político y por parte de miembros del Congreso que han querido hacerlo”, dijo Samantha Sultoon, asesora principal sobre política de sanciones y financiamiento de amenazas en las administraciones de Trump y Joe Biden.
“Pero nadie lo ha hecho porque ha analizado las implicaciones que tendría en las relaciones comerciales, económicas y financieras entre México y Estados Unidos”.
